“Pero ahora hemos llegado al final de la historia”: el mito nacionalista en El zoo de papel y otros relatos de Ken Liu

¿Qué es lo que hace que nos encanten los géneros populares? Por ejemplo, digamos, la fantasía o la ciencia ficción. La respuesta depende, claro, de a quién le hagamos la pregunta. Alguien dirá de la primera que es por las bestias fantásticas o los mundos tan vastos que llenan salas de cine enteras para algún estreno. De la segunda, podrían decir que es por el vistazo a lo que podría llegar a ser el futuro o por los androides y superhéroes que pueblan un planeta muy similar al nuestro. Ciertamente, lo que hace que mucha gente conecte con estos géneros es su accesibilidad tanto económica como cultural. Es decir, son géneros cuyos productos son de fácil acceso a un público en general. Uno de estos objetos culturales es la colección de cuentos titulada El zoo de papel y otros relatos (originalmente The Paper Menagerie and Other Stories) del autor chino-estadounidense Ken Liu. Publicado en 2016 por Saga Press, en su idioma original, El Zoo de Papel[1] contiene 15 relatos entre cuentos y noveletas que van desde la fantasía y el realismo mágico hasta la ciencia ficción. Si bien, sería imposible hablar de todos los textos que conforman esta notable colección en este breve espacio, hay un tema que parece ser uno de los hilos conductores temáticos que entrelazan a este zoo posmoderno: el mito del nacionalismo.

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Brevemente, entendamos el término “mito” como lo explica Roland Barthes: como un código lingüístico incrustado social e ideológicamente dentro de la cultura. Éste está arraigado en el pensamiento de la sociedad como un sistema semiológico e histórico. Simplificando, el mito según Barthes es un discurso justificado, un concepto que está cargado de ideologías culturales y políticas. Es así como se vuelve pocas veces cuestionable, pero siempre tiende a la perpetuación[2]. En ese sentido, el mito del nacionalismo es uno bastante conservador ya que busca la unión de la población de una nación a partir de la caracterización de una identidad inequívoca sobre sí misma, cuando actualmente en realidad ningún país es totalmente independiente de influencias extranjeras (se podría pensar en Corea del Norte, por ejemplo; pero ni si quiera dicho país se salva de la intervención política de Estados Unidos). No tenemos que mirar más atrás del siglo en el que estamos viviendo, que, aunque apenas va empezando, ya denota varios conflictos relacionados con el nacionalismo, específicamente pensando en el contexto sociocultural en el cual Liu publica su colección de cuentos.

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Paralelamente, la ciencia ficción y la fantasía que escribe Liu en El zoo de papel –como nos lo han hecho notar históricamente dichos géneros literarios– no habla del futuro probable o de lo extraordinario hecho real, sino reflejan problemáticas sociales actuales que se ven impactadas directamente, en este caso, por el nacionalismo. Como punto de partida, cabe comentar que Liu, a lo largo de los 15 relatos que nos regala, caracteriza a sus personajes dentro de lo que se podría considerar una identidad bipartita, donde se encuentra casi siempre la nacionalidad china con la estadounidense o la japonesa.

En “El literomante”, por ejemplo, tenemos a una niña estadounidense que, debido al trabajo de su padre, se muda cerca de una base militar en China. Así, la pequeña Lilly convive precisamente con el literomante –el señor Kan Chen-hua– y el nieto de éste, Ch’en Chia-feng, a quien le gusta que se refieran a él como “Teddy”. En este cuento, lo que hace Ken Liu al insertar a Lilly en un ambiente extraño para ella es que ésta vaya apreciando poco a poco las tradiciones chinas como lo son el arte de leer la fortuna en los caracteres o pictogramas que conforman el lenguaje de dicho país (o sea, la literomancia). Es contrastante la forma en que la historia de Lilly con el Sr. Kan y Teddy se desarrolla en perspectiva con la historia que tiene el padre de Lilly, ya que éste se dedica a cazar traidores y espías en contra China. Sin darse cuenta, el Sr. Dyer – padre de Lilly – captura y mata a sangre fría a los nuevos amigos de Lilly.

En ese sentido, la caracterización de la identidad china, por ejemplo, no se construye a partir de clichés o prejuicios occidentales que se tienen sobre dicha cultura ni a partir del gusto por la cultura popular que llegan a Estados Unidos desde tan lejanas latitudes; sino que, al ser el autor de nacionalidad china, puede hablar desde su experiencia y su panorama cultural debido a la complicada relación que China ha tenido con Estados Unidos o con el país del sol naciente a lo largo de la historia. Algo tan simple como el nombre del pequeño Ch’en (Teddy) se ve afectado por la idealización de los nombres y su carga metafísica; este niño, lo único que busca, es ser un beisbolista tan famoso como aquellos de los que escucha en la radio. Así, pues, la identidad nacional como una rama del nacionalismo mismo se pone en duda ya que la misma identidad binacional del autor ayuda a que éste refleje un rompimiento entre lo que significa ser chino en un país como lo es Estados Unidos en el contexto actual de la Era Trump.

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Desde el punto de vista editorial, esta idea de una identidad bipartita que Liu refleja en sus cuentos se presenta desde la portada de la colección. En ella, tenemos a un tigre de papel que en un principio podría representar, precisamente, el tema del zoológico de papel. Pero, ya que se ha leído la colección entera, el origami que representa el tigre no solamente refleja los varios dobleces por los que Liu nos lleva para la representación de varias caras de una misma identidad. Sino que también representa la tradición detrás del origami como el arte de doblar papel, primero al originarse en China y después, mediante intercambios culturales, al llegar a Japón. En esta metáfora, los géneros populares podrían ser el papel en el que Liu decide crear su tigre de papel y los dobleces necesarios para llegar al producto final son tanto la cultura china, la japonesa y la estadounidense. Naciendo así un tigre –o varios– que deja ver ambas caras del papel que representa el nacionalismo que Liu busca proyectar.

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En gran parte, este cuestionamiento del mito se ve potenciado gracias al género en el cual Liu circunscribe sus relatos. El autor desafía al mito nacionalista mediante su acercamiento a la ciencia ficción y la fantasía para que el lector subvierta los preceptos que le han sido inculcados con relación a ese concepto conservador. Cuando vayan leyendo cada uno de estos cuentos y noveletas, se darán cuenta de que no existe tal noción de pureza como la que busca el nacionalismo estadounidense. Todos los personajes que el autor escribió en la colección reflejan la problemática política, migrante y racial contemporánea que están circunscritas en la sociedad estadounidense de 2018 haciendo que cualquier lector –independientemente de su nacionalidad– reflexionen sobre lo que significa la memoria colectiva y la historia nacional sin caer en absolutismos o mitos opresivos.

 

Bibliografía:

Liu, Ken. The Paper Menagerie and Other Stories. Nueva York: Saga Press, 2016.

 

Notas:

[1] A partir de este momento me referiré a la colección entera únicamente como El zoo de papel… por economía del lenguaje.

[2] Para entender a fondo el mito según Barthes, puedes leer: Barthes, Roland. Mythologies. E.U.A: The Noonday Press, 1972.

*Las citas aquí presentadas son de la traducción al español de la colección por María Pilar San Román Navarro en la editorial Alianza.

 

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