Las apariencias se caen: maternidad y racismo en Boy, Snow, Bird de Helen Oyeyemi

Boy, Snow, Bird es una novela escrita por Helen Oyeyemi en 2014. En esta novela, Oyeyemi re-crea el conocido cuento de “Blancanieves” con un énfasis en la representación de la maternidad y la discriminación racial. Boy Novak narra la historia sobre su escape de un hogar abusivo en Nueva York hasta su nueva vida en Flax Hill, Massachusetts. Al llegar a su nueva vida, Boy comienza una relación amorosa con Arturo Whitman, un padre soltero cuya hija, Snow Whitman, tiene un efecto particular en todo aquel que la conoce.[1] A medida que su matrimonio avanza, Boy comienza a notar que la familia Whitman tiene secretos que permanecerán ocultos hasta el nacimiento de su hija Bird Whitman. Situada en Estados Unidos durante los años 50, esta novela transforma la figura de la madrastra y muestra un aspecto crucial para el mundo actual: el ser madre es una decisión, no un deber.

En una primera instancia, Boy habla sobre su infancia en Nueva York y la terrible forma en la que su padre, Frank Novak, el atrapa-ratas, solía tratarla. A causa del abuso físico y psicológico que sufría, Boy decide huir de casa para escapar de él. En este pequeño pueblo lleno de artistas, Boy rehace su vida, aunque no puede dejar atrás su falta de amor propio y un sentimiento de añoranza por sentirse amada sin el peligro de someterse a un abuso. Sin conocer a su madre, Boy se sabe faltante de algo; esa sensación parece desaparecer en Flax Hill, no al conocer a Arturo, sino a su hija Snow. Al igual que Boy, Snow se sabe faltante de una madre:

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Con este diálogo entre Arturo y Boy, se anticipa el rumbo que tomará la relación pues, tras conocer a Snow, Boy queda fascinada por la belleza y la actitud misteriosa de la niña. A partir de ese momento, la narración indica que Boy también desea una familia: “Quería una familia. Pero era tal y como Arturo había dicho: no sé cómo comenzar algo desde cero” (Oyeyemi 47). Pareciera ser que es gracias a Snow que la relación se concreta, Boy llena el espacio de la madre que ninguna ha tenido.

Al conocer a la hermosa hija de Arturo, Boy describe a Snow como una niña que parece encantar (en el sentido de hechizar) a la gente que la rodea:

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Boy usa un lenguaje lleno de afecto cuando habla de Snow, sin embargo, nota la necesidad de la niña por complacer a quienes la rodean: “A veces creo que necesitábamos que fuera así y ella estaba dispuesta a hacerlo” (Oyeyemi 72). Tal como Snow, Boy también intenta complacer a otros comenzando por ser una figura materna para Snow como lo fue Julia Whitman, la fallecida esposa de Arturo; Boy se casa con Arturo para obtener la familia que desea sin tener la responsabilidad de comenzarla ella misma.

Las cosas cambian cuando Boy descubre que Olivia Whitman y Agnes, las abuelas de Snow, son muy sobreprotectoras con su nieta y constantemente la tratan como un reemplazo de sus propias hijas. Boy menciona el aspecto casi tóxico de la relación abuela-nieta:

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Este instante funciona como una anticipación ante la futura actitud de Snow, completamente harta de la atención que se le demanda constantemente. Al establecer una relación afectiva con Snow, Boy desafía la convención de la madrastra malvada, lo que remite al lector al cuento que inspira esta novela. Sin embargo, las cosas no serán tan sencillas, puesto que Boy es una especie de figura materna sustituta y no una madre real para Snow, por mucho que la niña lo deseé. Así que cuando Boy tiene una hija propia, su primer instinto es protegerla de la familia tóxica, pues se sabe que Olivia ha desterrado a una de sus dos hijas—Clara Whitman—a Boston por la simple razón de ser negra, al igual que Bird.

Con el nacimiento de Bird los secretos de la familia Whitman salen a la luz: Arturo proviene de una familia afroamericana que se ha dado a la tarea de crear una apariencia lo más blanca posible. En este momento de revelación las dos madres, Oliva y Boy, deciden actuar por el beneficio de su familia y proteger aquello que creen más sagrado. Boy es realmente protectora con Bird debido al desprecio de Olivia hacía la niña, cuyo color de piel refleja el aspecto de su identidad que ha intentado esconder por tanto tiempo:

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Boy resalta la hipocresía de Olivia al rechazar a su nieta, al igual que a su propia hija, para mantener una apariencia y un estatus social. Cabe resaltar que en Estados Unidos, durante los años 50, aún había gran discriminación racial. Es curioso que sea precisamente Boy quien defiende ferozmente a Bird cuando ella misma es de ascendencia europea y blanca.

Con el afán de proteger a su hija, Boy decide mandar a Snow con Clara, en Boston. El rumbo de la historia parece ser impredecible, pues es la hija “perfecta” por la que Boy sintió tanto afecto la que es exiliada:

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Boy reconoce la diferencia que existe en la actitud de la sociedad cuando se enfrenta a una niña blanca y a una niña negra. Boy sabe que tanto Bird como Snow no tienen la culpa de ser como son, pero no puede aceptar que una de sus hijas cause un efecto tan contrastante con la otra. Boy cumple su papel de madre al momento de dar a luz a Bird, al mismo tiempo que rechaza a Snow. En cierto modo, Boy se convierte en la madrastra malvada que desea que la hermosa hija sea desterrada, pero no quiere la atención y el amor para ella misma sino para Bird.  

En más de una ocasión, Boy menciona su “falta” de vanidad a pesar de mirarse constantemente al espejo: Debería hablar con él, debería decirle que no es vanidad” (Oyeyemi 21). Este énfasis hace una referencia directa a la reina malvada en “Blancanieves”. Desde el inicio, Boy intenta  alejarse de la imagen de vanidad pues es precisamente ello lo que desata los celos de la reina hacia Blancanieves. Como se menciona anteriormente, Boy no siente celos de Snow, pero el latente peligro que representa para quien “realmente” es su hija hace que su relación con ambas se fragmente. Una vez más Snow pierde a su figura materna, al mismo tiempo que Boy rechaza a Olivia debido a su hipocresía. Bird, por otro lado, llega a pensar en su madre como un posible enemigo quien también la ha hecho ser un personaje que añora el cariño de alguien ausente. Boy, al igual que Olivia, decide sobre su maternidad. Ella decide ser una madre real y completa para Bird, aunque eso implique dejar de lado a Snow, quien había robado su corazón en un inicio. Olivia Whitman decide ser una madre para Vivian, su hija menor, (y de cierta forma para Snow) a pesar de repudiar a Clara por su color de piel.

Boy debe aprender a ser madre de ambas niñas años después de mandar a Snow a vivir lejos y crear la familia que siempre quiso, pues ella misma ocasiona que las figuras femeninas principales se sientan incompletas. Al recuperar a su primera hija, Boy aprende a tener compasión por el gran peso con que carga Snow al ser el centro de atención constantemente: “Snow, ¿quién te dijo que no es propio de ti enojarte?” (Oyeyemi 282). Al aceptar que por dentro Snow es un reflejo del miedo que ella misma tiene para poder ser amada genuinamente, debido a la falta de una figura materna afectiva, comienza un proceso de reconciliación, de maternidad por elección.

Por otro lado, en la novela también se presenta un tipo de maternidad muy distinta. Mia, la mejor amiga de Boy, descubre que su padre (Frank Novak, el atrapa-ratas) es realmente Frances Amelia Novak. Frances fue víctima de una violación pues un compañero de universidad estaba dispuesto a “curarla de su homosexualidad” y a causa de ello comienza una transformación física y mental en la que se convierte en Frank Novak: la madre de Boy, a causa de un evento traumático, se transforma en padre. Frank se rehúsa a la maternidad sin renunciar a estar presente en la vida de Boy. La revelación sobre la verdadera identidad de Frank Novak problematiza una situación del mundo actual: ¿debe una mujer ser madre cuando el embarazo ha sido producto de una violación? La novela señala que desear la maternidad no siempre es un instinto.

Esta novela presenta una visión matizada sobre la maternidad desde distintas perspectivas femeninas. Cada mujer en esta historia toma decisiones sobre cómo manejar su condición de madre, y los personajes femeninos principales se unen a partir de la falta de una figura materna tradicional. Boy presenta una dualidad entre una mujer que decide ser madre y al mismo tiempo no serlo. Por otro lado, la novela resalta que la maternidad no es un instinto natural, como se ha creído por mucho tiempo, y desafía las figuras convencionales de la madre en el cuento de hadas que han permeado el imaginario colectivo de numerosas sociedades occidentales: la madre incondicional y la madrastra malvada. Boy, Snow, Bird presenta distintas formas de maternidad partiendo del hecho que no toda mujer está dispuesta a ser madre o, al menos, no una figura materna “tradicional”.

 

Notas:

[1] Snow, en español Nieve, remite tanto al título de la novela como al personaje Blancanieves o Snow White del conocido cuento de hadas. La novela juega con los nombres de los personajes femeninos principales pues la identidad de estas mujeres es cambiante y hasta cierto punto un misterio para el lector.

Bibliografía:

Oyeyemi, Helen. Boy, Snow, Bird. Riverhead: Nueva York, 2014.

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