Libertad y supervivencia, una apología de Solo: A Star Wars Story

Aunque despejarse de expectativas suena bastante imposible cuando la película está anunciada bajo uno de los estandartes más reconocibles en esta guerra ficticia de franquicias, he descubierto que para ver una película es necesario mantener una mente abierta: estar siempre dispuesto a la sorpresa. No es mi intención señalar las fallas narrativas y estructurales de Solo: A Star Wars Story (2018) pues eso ya lo han hecho innumerables blogs, periódicos, revistas y tuiteros; y lo seguirán haciendo. Pero sí me parece necesario rescatar uno de los temas principales del filme y que pasó debajo de los radares de muchos de esos discursos de odio: la libertad. A mi parecer, todo el filme habla sobre el deseo de ser libre y funciona como una crítica a las instituciones y sociedades opresoras, encarnadas en este universo por el Imperio y por la organización criminal Crimson Dawn.

Empezaré diciendo que la motivación del protagonista Han (Alden Ehrenreich) a lo largo de todo el filme es conseguir dinero suficiente para poder comprar su propia nave y huir junto con Qi’ra (Emilia Clarke) de la sociedad jerárquica en la que viven; primero en Corellia, dominada por Lady Proxima, y años más tarde, bajo el régimen de Crimson Dawn. Esto es claro desde el incio del filme:

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“En estas duras calles, un joven lucha por sobrevivir, pero anhela volar entre las estrellas…”

La esperanza de Han está siempre puesta en terminar cierto “trabajo” para obtener dinero para comprar una nave propia. Su lucha es precisamente la de dejar de simplemente sobrevivir, como había estado haciendo por mucho tiempo en las calles de Corellia, y lograr ser dueño de su libertad. Sin embargo, es necesario que Han evolucione como personaje antes de lograrlo.

Por ello, Han pasa la mayor parte de la película obedeciendo órdenes, sirviendo a alguien, o escapando de peligros. Su primer acto de libertad ocurre justo al inicio cuando se rebela contra Lady Proxima en Corellia, precisamente abriendo una primer brecha (literal y metafóricamente) entre la oscuridad del sistema en el que está inmerso y la luz del exterior:

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Pero más tarde también se somete al régimen militar del Imperio en el que lo degradan de piloto a soldado por “tener una mente propia”, lo cual refleja su espíritu rebelde e indomable. Es ese deseo de escapar el que mantiene la narrativa avanzando, puesto que todas las acciones que realiza, desde el aliarse con Chewbacca en la prisión Imperial hasta el volverse un bandido al servicio de Crimson Dawn, lo llevan precisamente a esa libertad que logra al final, cuando gana el Millenium Falcon y puede dirigirse a donde quiera.

En contraste con Han, tenemos al personaje de Qi’ra, un caso complejo. Aunque toda la película se muestra como el interés romántico de Han, no es dependiente de él en ningún sentido, sin embargo se haya encadenada a Crimson Dawn (por razones poco claras) y termina sacrificando su libertad personal precisamente por la necesidad de sobrevivir:

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Es un caso problemático precisamente porque su casi único acto de agencia, luego de matar a su “captor” Dryden Vos (Paul Bettany), es contactar al superior (Darth Maul, WTF) y ocupar el puesto de Vos en la organización. En cuanto toma el anillo de Vos (en un claro acto de suplantación) y lo inserta en el panel, las cortinas en las ventanas se cierran detrás de ella, simulando las rejas que ella misma acaba de imponerse. Sus intenciones no son realmente claras: ¿está realmente traicionando a Han o intentará derrocar a Crimson Dawn desde el interior? Después de todo, ya estaba enterada, gracias a la líder rebelde Enfys Nest (Erin Kellyman) de los horrores perpetrados por la organización en contra de las tribus de la galaxia. Quizá no lo sabremos nunca, pero no creo que el final de Qi’ra sea tan contundente como para condenarla por completo.

Ya que hablamos de Enfys Nest quizá podemos mencionar brevemente la representación de la minorías en la película y su búsqueda por la libertad. En primer lugar, el hecho de que Enfys resulte ser una mujer joven cuando todos (el espectador incluido) la suponían un hombre tendría qué hacernos reflexionar necesariamente sobre nuestras concepciones canónicas del poder siempre a manos de figuras masculinas:

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Enfys es la matriarca de una tribu de rebeldes refugiados que han conseguido crear una comunidad para seguir luchando por sus ideales, defendiendo a los que necesitan ayuda y tratando de liberar a los planetas del reinado malvado de Crimson Dawn. Quizá es por ello que Han decide ayudarlos al final: incluso cuando no quiere aceptarlo, el protagonista se preocupa por los demás y empatiza con esa idea de comunidad, bastante recurrente en el filme

Por otra parte, tanto Chewbacca como L3, la androide, representan una “otredad” que busca libertad para su “especie”. Chewbacca busca liberar a los demás Wookies (o eso nos dice Han) que fueron hechos prisioneros durante la guerra contra el Imperio y por ello, por ese sentimiento de pertenencia, es que abandona a Han (brevemente) en la mina (aunque más tarde vuelva a él, por haber creado lazos irrevocables con el humano). L3, por su parte, es un androide con sentimientos e inteligencia propia que está en contra de la esclavitud a la que el resto de los robots ha sido sometido (recordemos aquí que el sustantivo “robot” se deriva de una palabra checa que significa “trabajo forzado” o “servidumbre”):

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Incluso si a ratos funciona como alivio cómico en el filme, L3 es una metáfora del maltrato hacia las minorías y muere luchando por la causa que ella cree justa, después de liberar toda una mina de esclavos no sólo robóticos sino de carne (o pelo) y hueso. Su lucha personal se vuelve comunitaria.

Quiero terminar hablando un poco sobre la libertad paratextual de Solo: A Star Wars Story. Muchas quejas sobre la película abordan su “innecesariedad” y la critican por responder a incógnitas que “nadie había preguntado”. Quizá es cierto. Quizá Han Solo no necesitaba un trasfondo, ni nosotros necesitábamos saber cómo conoció a Chewie o cruzó el Corredor de Kessel en 12 parsecs. Pero al pertencer a una franquicia tan monumental como Star Wars, la película hace constantes referencias al canon establecido y, en ese sentido, utiliza funcionamientos intertextuales que los seguidores de la saga podrán reconocer. Ese reconocimiento tiene la función de proveer un cierto tipo de placer al espectador recurrente. Solo es una obra que no responde a los mismos criterios artísticos o tramáticos que sus predecesoras ni a las mismas preocupaciones sociales. Es irónico que, al mismo tiempo que lucha por la libertad, Solo está encadenada irrevocablemente a un fandom que demoniza, repudia y censura todo lo que se sale de sus expectativas sagradas. ¿Por qué no, en lugar de despreciar la diferencia, nos dedicamos a celebrarla?

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