“No tienes nada que temer, excepto a ti misma”: silencio y exilio en The Secret Scripture de Sebastian Barry

La novela The Secret Scripture, escrita por Sebastian Barry en 2008, narra la historia de Roseanne Clear, una mujer de 90 años internada en el hospital psiquiátrico de la región de Roscommon, Irlanda, y que ha sido víctima de silenciamiento y aislamiento social a causa de aparentes transgresiones religiosas. Esta narración escrita en forma de testimonios está yuxtapuesta al cuaderno de apuntes del Dr Grene, un psiquiatra que, empujado por la próxima demolición del hospital, decide investigar a fondo la historia de Roseanne con el propósito de reestablecerla a la sociedad. Es dentro de las paredes de esta institución donde Roseanne comienza a escribir su historia, la cual, en las versiones oficiales que explican el ingreso de la protagonista al psiquiátrico, ha sido tergiversada por la institución omnipotente y normalizadora de la iglesia católica, representada en la figura del Fr Gaunt[1]; éste último acusa a Roseanne de infidelidad y después de locura. Es en este sentido que la novela se nos presenta como una crítica al conservadurismo provincial irlandés y al poder desmesurado que el catolicismo ejerce sobre los individuos, llevándolos al silencio y al exilio.

La novela está dividida en tres partes, siendo la primera el recuento de Roseanne con su niñez en casa de su padre, Joe Clear, quien es un sepulturero presbiteriano (y por tanto en desventaja social en una Irlanda católica) proclive a las narraciones orales, y su madre Cissy, una mujer doméstica de gran belleza y de origen español. La omnipotencia del catolicismo se hace presente en este primer momento por medio de un incidente que cambia la ya escasa fortuna del señor Clear: en los años de la Guerra Civil Irlandesa unos soldados republicanos se presentan en el cementerio donde trabaja para pedir que entierre al menor de ellos, quien ha sido asesinado por fuerzas enemigas. Clear llama al católico Fr Gaunt para que absuelva al republicano de sus pecados pero éste, indignado luego de un encuentro cercano a la muerte a manos de las fuerzas enemigas, se molesta con el sepulturero:

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Días después, Fr Gaunt regresa a informarle al señor Clear que el gobierno no puede seguir manteniendo su puesto como sepulturero pero que existe otra vacante que podría ocupar: la de atrapa-ratas. El señor Clear no se opone y más bien se muestra sumiso ante el sacerdote que despreocupadamente fuma un cigarro a la vez que pide un cenicero: “Mi padre me sorprendió al extender su mano hacia el cura, una mano ciertamente endurecida por la excavación, y Fr Gaunt me sorprendió al sacudir inmediatamente las cenizas sobre la mano ofrecida, la cual quizás retrocedió mínimamente por un momento al sentir el calor” (58). Este evento de carácter humillante resulta en diversas catástrofes que llevan al padre al suicidio, dejando a Roseanne a merced del sacerdote, quien no duda en buscarle de inmediato un marido para controlar el latente “peligro” que representa la feminidad de la protagonista: “Roseanne, eres una joven muy encantadora, y como tal me temo, al pasearte por el pueblo, una triste tentación, no sólo para los chicos de Sligo, sino también para los hombres, y como tal y en todas las formas imaginables, casarte sería una bendición y una justeza muy completa y atractiva en su… rectitud” (94). Este masticado discurso enfatiza las características patriarcales de la sociedad católica irlandesa de la época, que considera a la sexualidad femenina como un peligro que debe ser controlado.

El catolicismo aparece además como un elemento normalizador del cuerpo femenino. En la segunda parte de la obra, Roseanne conoce a su futuro marido, Tom McNulty, quien la presenta ante su familia. El comentario de Mrs McNulty, madre de Tom, sobre la futura yerna va dirigido a la capacidad de Roseanne de ser madre: “No tienes regazo… para sentar a los bebés” (160). Después de este primer encuentro con la madre, Tom le comenta a Roseanne en tono conciliador que “la madre es muy religiosa… ese es el verdadero problema” (161). El discurso religioso está conectado con la noción de una maternidad “normal”, en este caso, católica. Roseanne, sin profesar el protestantismo, está marcada por el pasado de su padre y su feminidad queda en este contexto como anormal u Otra. A esto se le agrega que la protagonista no esté interesada en formar una familia: “Me di cuenta repentinamente que no quería casarme con él ni con nadie” (162). Ella como mujer está fuera de la norma que es el matrimonio, lo cual la sitúa en la periferia.

Debido a las normas sociales y religiosas irlandesas, que hacen del matrimonio la única vía para el libre ejercicio de la sexualidad, Roseanne se casa con Tom; pero este contrato sólo dura un breve periodo de tiempo. Durante éste, la protagonista se encuentra con John Lavelle, uno de los tres soldados republicanos que habían llegado a casa de su padre en el episodio ya mencionado. Él pide a Roseanne encontrarse en la montaña Knocknarea y ella accede, empujada por la nostalgia que este hombre evoca y a pesar del miedo que este encuentro genera en ella debido a las habladurías que pudiese generar. En el día acordado acude a la cita, sólo para ser descubierta por Fr Gaunt. La condena de este último resulta brutal a pesar de que nada ocurre durante el encuentro y Roseanne es tachada de ninfómana:

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Aquí la condena es doble. Por un lado, ella queda clasificada como una mujer no-católica y necesariamente corrupta al no encajar en el estándar de mujer que Fr Gaunt impone. Por otra parte, la idea de enfermedad mental la despoja de toda voz, siendo silenciada y excluida por una incompetencia psicológica para ver el mundo de una manera normal. Fr Gaunt la sentencia a no salir de la cabaña más que para comprar su despensa y entonces los apelativos de bruja y loca empiezan a circular entorno a su persona: “La mujer caída[2]. La loca” (226).

Sin embargo, este aislamiento se duplica en la tercera parte de la novela cuando Roseanne es visitada por Eneas McNulty, el hermano exiliado de Tom que regresa a Irlanda durante la Segunda Guerra Mundial. De este breve encuentro, Roseanne resulta embarazada. Los meses trascurren, cae el invierno y ante el miedo de un parto en situaciones precarias que pondría en riesgo tanto la vida de ella como la del infante, Roseanne va en búsqueda de simpatía femenina a casa de Mrs McNulty, quien vive a ocho millas de distancia y que no sólo la rechaza sino que la ahuyenta como si fuera “ganado en la parte equivocada del campo” (258). El parto de Roseanne ocurre en su camino de regreso, a la orilla del mar y en medio de una tormenta. El elemento del mar, como menciona el filósofo Gaston Bachelard, nos remite a la idea de transformación y de una lucha por la autoconfirmación del Ser. En este sentido, esta lucha por la supervivencia y la maternidad en la orilla del mal (nótese la zona liminal) anuncia el declive de Roseanne, quien, incapaz de vencer al poder de las aguas, pasa de ser una mujer caída a un objeto sin voz y sin agencia. Entre la fatiga del parto y la forzada caminata, la protagonista cae rendida ante el sueño sólo para despertar y no encontrar a su bebé. Por supuesto, Fr Gaunt no peca de ausente y decide ingresar a Roseanne al hospital psiquiátrico por motivos de locura y de infanticidio, crimen intolerable en incluso hoy en día. Aunque dicho asesinato no ocurre, la voz de Roseanne es ignorada por su supuesto precedente ninfómano y es condenada al psiquiátrico de por vida, quedando exiliada para siempre de la sociedad.

The Secret Scripture se presenta así como una crítica al catolicismo y al conservadurismo irlandés que condena a cualquier elemento que atente contra la normalidad que establece la institución religiosa. A esto se le agrega la limitada voz y agencia de las mujeres, quienes deben doblegarse a dicha normalidad o ser condenadas al silencio y al exilio. La novela sin embargo, nos muestra la importancia de narrar la historia personal como acto de liberación; y es que es por medio de la palabra que Roseanne reivindica su posición en el mundo.

 

Notas:

[1] Fr es la abreviación de la palabra en inglés father que significa padre o sacerdote. Utilizaré la abreviación para evitar la repetición del término en español y para evitar posibles confusiones.

[2]Nótese que además de las connotaciones demoníacas que el término “caído” denota, esto también hace alusión al “ángel del hogar” que Virginia Woolf desarrolla en su libro Un cuarto propio.

 

Bibliografía

Bachelard, Gaston. El agua y los sueños: ensayo sobre la imaginación de la materia. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1978.

Barry, Sebastian. The Secret Scripture. Nueva York: Penguin Books Ltd, 2008.

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