“¡No soy un parásito!”: Codependencia y aceptación en Venom

“Everyone’s got their thing! Maybe it’s a break-up.
A death. An accident. Whatever it is, you used to be one thing.
Now, you’re something else. We all have our own problems.
Our own issues. Our own… demons!”
-Eddie Brock, Venom[1]

 

El pasado 5 de octubre llegó a la cartelera nacional el tan esperado filme de uno de los personajes más emblemáticos de Marvel; con la actuación de Tom Hardy como el entrañable Eddie Brock, Venom (2018) vino a reinicializar el universo cinemático de uno de los personajes clave de Spiderman bajo la producción de Sony Pictures y en conjunción con los estudios Marvel. Esta historia de origen se centra en la dinámica relación entre el reportero Eddie Brock y el simbionte favorito de muchos. El origen extraterrestre de Venom es el mismo que en los comics: la fundación Life —liderada por Carlton Drake (Riz Ahmed)— se encarga de traer tres especímenes de dichos organismos para poder investigarlos como una herramienta para el desarrollo del ser humano en el espacio. Si bien la trama principal no diverge mucho del canon del cómic o de los filmes del primer universo cinematográfico del Hombre Araña, lo que atrae la atención de muchos espectadores —pero no así de los críticos— es la ineludible química y actuación que entrega Tom Hardy en su papel del antihéroe parte humano y parte extraterrestre. Me atreveré a decir que uno de los atractivos que hace a Venom un favorito de los fans es su dualidad como personaje. Tenemos por un lado a Eddie Brock, el reportero y anfitrión de Venom; y por el otro lado tenemos a este organismo extraterrestre que intensifica las cualidades más salvajes del anfitrión en cuestión. Según el filme (y los cómics), un simbionte necesita de un ser humano afín para poder sobrevivir en la tierra, creando así una entidad en sí misma de la mezcla de la corporalidad del hombre y la naturaleza del organismo. Esta relación simbiótica que logran Eddie y Venom —en sí— no es lo que llama la atención, sino la forma como se aborda dentro del filme la codependencia como una manera viable y positiva de relacionarse ficcionalmente, y las implicaciones de ésta

VENOM - Official Trailer 2 (HD)[2018-10-31-10-38-33]
© Sony Pictures Releasing

Claramente, si hablamos de una dinámica simbiótica entre organismos, hablamos de una variedad amplia en que dicha relación afecta o beneficia a las partes implicadas; puede haber relaciones simbióticas comensalistas, parasitistas o mutualistas. Siendo esta última el tipo de dinámica en la que Venom y Eddie conviven dentro del cuerpo del segundo, y la que por definición nos explica que ambas especies en la relación se benefician de la presencia del otro. Centrando el análisis únicamente en el filme, la relación entre Eddie y Venom deviene en el maltrato que Carlton Drake ejerce sobre la forma de vida que el empresario ha mandado a traer. Drake —en su afán por lograr que Venom se acople a un organismo terrestre— mantiene al simbionte en reclusión y, por ende, en un estado constante de inanición. La organización Life no se percata de que aislando a los simbiontes dentro de una cápsula y privándolos de alimento, únicamente logra que los organismos quieran matar a los sujetos de prueba para saciar su hambre. Así, cuando los científicos de Life inician los experimentos de asimilación en seres vivos (como conejos o humanos), los simbiontes matan —en lugar de acoplarse— a dichos sujetos debido a que han sido privados de alimento por un tiempo indefinido. Estos organismos únicamente estaban buscando sus nutrientes mediante la ingestión de la fuerza vital de los anfitriones; ellos sólo tenían hambre.

VENOM - Official Trailer (HD)[2018-10-31-10-32-27]
© Sony Pictures Releasing

En ese sentido, Life y su líder ejemplifican eso de lo que el mismo Carltron Drake acusa a Eddie: la naturaleza egoísta de la humanidad y su incapacidad de buscar el bien común. Contradictoriamente, lo único que buscaba Drake era utilizar a estos organismos para sus propios intereses y no en favor del bienestar general del simbionte o de la humanidad. Fueron ellos los que mantuvieron a los organismos famélicos y en reclusión, separados de sus semejantes. En contraste, la relación entre Eddie y el simbionte principal se desarrolla a partir del respeto y del reconocimiento de Venom como un organismo independiente en pensamiento e identidad, pero unido al cuerpo de Brock. Así, de todas las relaciones simbióticas y codependientes, la de Venom es la más propositiva —o menos invasiva— dentro del filme. Técnicamente hablando, los miembros de la dinámica antes mencionada se encuentran en una relación codependiente en el sentido social de la palabra; entendiendo el término codependiente como un tipo de relación afectiva donde ambos sujetos —en este caso Venom y Eddie— se desarrollan socialmente a partir de la inserción de uno en la vida del otro mediante la preocupación y la dependencia a niveles tóxicos por parte de una o varias de las personas implicadas en la relación.

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© Sony Pictures Releasing

Como primer acercamiento a la relación afectiva de Venom (ya como Eddie y el simbionte), tenemos todo el proceso de asimilación por el que pasa Brock. Después de estar en contención dentro del cuerpo de una indigente allegada al reportero, Venom se introduce dentro del cuerpo de su ahora anfitrión y hace que éste pase por todo un proceso donde su metabolismo trata de acostumbrarse a la presencia del nuevo huésped. Durante este tiempo, Eddie presenta síntomas que reflejan el hambre y la desesperación que Venom viene sintiendo desde hace varios días: el hombre come unos nuggets congelados, residuos de pollo de la basura y finalmente unas deliciosas langostas vivas. Venom le dice a Eddie que tiene hambre y éste —sin dudarlo si quiera un poco— busca cosas que pueda ingerir para poder satisfacer las necesidades del simbionte dentro de él. Pero no es sino hasta que empieza a ingerir soldados paramilitares que el extraterrestre se siente satisfecho. Seguido a esto, antes de empezar a huir de los enviados de la fundación Life, Eddie —aunque sea por miedo— pregunta a esa voz que escucha dentro de su cabeza “¿qué eres?” Es mediante esta pequeña cuestión que Brock acepta la presencia identitaria y concienzuda del organismo. Mientras que Carlton Drake únicamente se quedaba en la existencia de los simbiontes como un organismo “menor” —si existe tal cosa— que únicamente serviría como una forma de mejorar el cuerpo humano, Eddie Brock se percata de la conciencia y la existencia de Venom como un organismo inteligente y sensible.

VENOM - Official Trailer 2 (HD)[2018-10-31-10-41-17]
© Sony Pictures Releasing

Esta sensibilidad que presenta el simbionte se puede vislumbrar en la reticencia que demuestra Venom cuando Eddie se refiere a éste como un parásito. El simbionte sabe muy bien su propia naturaleza identitaria y los alcances que tienen su corporalidad y su sistema; llamarlo o compararlo con un organismo menor a él (en la opinión de Venom) es una ofensa directamente relacionada con sus funciones orgánicas ya que un parásito se aprovecha de su anfitrión y lo despoja de su vitalidad, mientras que Venom hace lo contrario completamente. El organismo extraterrestre de hecho se preocupa y procura a Eddie; tanto así que Brock y Venom son un reflejo uno del otro, en palabras del simbionte. Cuando el reportero le pregunta al extraterrestre la razón de que éste no quiera regresar a su cometa, Venom le contesta que, al igual que Eddie, el simbionte era un “perdedor” en su sociedad pero que podría llegar a ser muy importante en la Tierra. Es en este momento en que la conexión emocional se empieza a exacerbar para convertirse en una de codependencia. Venom se da cuenta que no puede sobrevivir en la Tierra sin un anfitrión, y Brock se da cuenta que puede utilizar a Venom para recuperar su trabajo y una vida más prometedora de la que podría tener sin éste. Uno no puede vivir sin el otro, y esta codependencia llega a tal grado que, en un momento de riesgo dentro del filme, Venom da la vida por Eddie. Y de una manera un tanto emotiva, casi romántica, el simbionte se despide de Brock diciendo “adiós, Eddie”, a lo que el reportero contesta “Venom, ¡no!”. Justo como en una relación afectiva codependiente, en un momento de tanta tensión, una de las partes decide ya no formar parte de esa relación para poder liberar a la otra parte de su carga emocional y psicológica; Venom deja ir a Eddie y este último sigue con su vida  sin él (aparentemente).[2]

Ciertamente, una relación codependiente en la realidad muchas veces no es ni propositiva ni lo más recomendable. Se establecen lazos que son muy difíciles de romper, siendo la confrontación directa la única forma de poder aceptar que uno se encuentra en una relación tóxica y que no se puede “salvar” a la otra parte de tal relación. Pero sobre Brock y Venom, podemos notar que su relación empezó de una manera egoísta (ciertamente como empiezan todas las relaciones) debido a que se busca siempre poder entablar comunicación con alguien que nos parece atractivo o con el cual sentimos algún tipo de conexión. Venom buscaba alguien que lo ayudara a vivir la experiencia terrestre, y Eddie a alguien que pudiera ayudarle recuperar el modo de vida que le había sido arrebatado por azares del destino. La toxicidad empieza a emerger cuando la integridad física y emocional de Brock se empieza a mermar debido a las decisiones que Venom decide tomar. No es gratuito que el simbionte elija a Eddie como su anfitrión, ni que la fuerza superior del extraterrestre exceda a la del hombre para demostrar una relación de poder que suele inclinarse más hacia la entidad obscura, pero —como se dice coloquialmente— de los males el menor. Y aunque Venom parezca una fuerza de la cual Eddie tiene que protegerse, es en los brazos metafóricos y viscosos del simbionte que el reportero encuentra aceptación recíproca. Después del rompimiento con su prometida Anne Weying (Michelle Williams), Brock encuentra entendimiento y apoyo por parte del organismo extraterrestre para poder aceptar y sobrellevar la decepción amorosa. Venom se convierte en su confidente; creando así vínculo afectivo donde el simbionte puede darle una perspectiva fresca y diferente a lo que el reportero ve con ojos humanos. Pasan de ser individuos independientes a considerarse uno solo: finalmente, “Nosotros somos Venom”.

VENOM - Official Trailer 2 (HD)[2018-10-31-10-43-13]
© Sony Pictures Releasing

En ningún momento esto se convierte en una apología de las relaciones codependientes. Pero la ficción nos da la oportunidad de navegar aguas tan turbulentas como éstas mediante el cuestionamiento de las mismas figuras que forman la sociedad. De una manera un tanto cíclica, cerrando este mes del horror en Inexistente, pregunto: “¿podrías poner tus manos al fuego por alguien que sabes que no es perfecto, pero es ideal?” (Editorial IV). No estoy diciendo que una relación codependiente es recomendable, pero en las ficciones, muchas veces podemos cuestionar los estándares —positivos y negativos— que han sido implementados socialmente. Venom, ese monstruo negro y viscoso puede vivir en nosotros, o en alguien más con quien nos relacionemos. Pero ¿podemos vivir con él? Claramente no es perfecto, no es alguien que saque lo mejor de nosotros, pero nos otorga algo que no tenemos en nuestra vida, y por esa razón es ideal. Nos complementa de una manera que no teníamos considerada. Aceptemos esa otredad, esa viscosidad dentro de nosotros; de vez en cuando, nos daremos cuenta que no es algo tan diferente a lo que somos en realidad.

 

Notas:

[1] “¡Todos tienen sus asuntos! Quizás un rompimiento. Una muerte. Un accidente. Cualquier cosa que fuere, solías ser uno. Ahora eres algo más. Todos tenemos nuestros problemas. Nuestras cuestiones. Nuestros propios… demonios.” (Traducción propia)

[2] Menciono “aparentemente” debido a que, en realidad (si no han visto el filme aún), Venom no muere. Es justo en este momento donde el simbionte toma el papel activo dentro de la relación codependiente al ser él quien busca venganza hacia Riot; él es el actor principal, igualmente, en la secuencia de pelea más importante del filme. En ese sentido, las intenciones principales que dirigen la narrativa son principalmente las de Eddie Brock. En ¾ partes del filme, el reportero es quien decide las acciones a tomar con relación a la inserción de Venom en su vida. Pero es ese ¼ extra donde Venom ejerce su poder sobre el cuerpo de Eddie para poder llevar a compleción sus deseos de permanencia en la Tierra. Brock nunca dejó en realidad al simbionte, una parte de él —similar al desarrollo de una relación codependiente— sigue queriendo mantener contacto con ese alguien que trajo problemas en un inicio.

Obras citadas:

Venom. Dir. Ruben Fleischer. Sony Pictures. 2018.

 

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