Editorial VIII: Amor

No quería que mi editorial fuera sobre el amor sólo porque me tocó escribir en febrero. Me parecía demasiado cliché. Durante un par de semanas debatí internamente los pros y contras hasta que decidí que valía la pena aprovechar la oportunidad porque el tema abría la posibilidad de hablar de ficciones que realmente he disfrutado.

La razón de mi reticencia a hablar sobre el amor es quizá que no tengo nada relevante u original que aportar a la conversación y que realmente no me gusta el día de San Valentín (ya sé que también es cliché odiar ese día). Fuera de que es una fecha completamente comercial, lo que realmente me molesta acerca es que, aunque se le conoce como “el día del amor y la amistad”, la importancia de la amistad es secundaria:  decidimos celebrar solamente con nuestro interés amoroso, nuestra pareja, novio, esposo y todos los derivados y etiquetas que quieran ponerle, como si el amor fuera solamente eso. Como si el amor romántico fuera el único que merece tener un día (o todo un mes) en el que se nos recuerde su (in)existencia constantemente.

Me puse a pensar, a lo largo de esas dos semanas de debate, que me he dado de topes (literales y figurativos) a lo largo de mi vida para darme cuenta que el amor es mucho más que eso y una de las cosas que hizo ver que no necesariamente tenemos que hablar de clichés cuando hablamos de amor fue volver a ver Harry Potter. Me acordé de una publicación que vi alguna vez en internet en donde se argumentaba que el amor era el tema principal de la saga y se enumeraban los diferentes personajes de la saga y el tipo de amor que representaban; Molly y Lilly eran amor maternal, Lavander Brown era el amor físico, Bellatrix era el amor obsesivo, Voldemort era la falta de amor, y así sucesivamente. No lo recuerdo bien y no pude encontrarlo de nuevo. Lo que sí pasó es que me di cuenta de que puedo aprovechar la temporada para celebrar el amor en sus diferentes expresiones, el amor fraternal, el paternal, el platónico, el que le tenemos a nuestras mascotas, el amor propio.

Entonces aquí va un mes de recomendaciones que tienen que ver con el amor en maneras que quizá no resulten tan obvias, porque el amor toma muchas formas y, aunque no todas merecen ser celebradas, sí merecen ser reconocidas.

Rebeca Dávalos

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