Editorial IX: Héroes y villanos

Me atreveré a decir que, en la última década, ha existido una exacerbada proliferación de objetos en la cultura popular que se relacionan con superhéroes, en específico en los medios audiovisuales como el cine, tv y plataformas de streaming. Así pues, desde 2008 ─año en que se estrenó Iron Man: el hombre de hierro en los cines internacionales─ pareciera que este género narrativo se ha cimentado como uno de los más redituables y fecundos para ser explorados mediante los medios masivos. Fuera del panorama fílmico, obras escritas circunscritas dentro del cómic o del manga se han mantenido dentro del gusto de los ávidos lectores generando nuevos arcos narrativos para personajes ya existentes o reinicializando el multiverso al cual pertenecen. No así en la literatura, en específico. Claro que no entraré en ninguna discusión bizantina sobre si el cómic y el manga pertenecen a la literatura; pero aquí me refiero a esta última entendiéndola como un texto que narra una historia, en este caso, sin ninguna ayuda visual o gráfica que acompañe a la trama. (Y claro que sí, el manga y los cómics son literatura). En ese sentido, la industria del cómic y el manga se ha encargado de crear bastas narrativas que tratan de superhumanos o seres extraordinarios que se encargan de luchar contra “el mal”.

Pero dejando de lado el prefijo super-, en la literatura contemporánea no existe una figura o un arquetipo que asemeje o represente una figura que pueda presentarse como “el héroe contemporáneo literario”. Personalmente, creo que la figura del héroe o heroína es un tanto esquiva a ser definida o caracterizado como tal. Las narrativas contemporáneas se han encargado de reflejar el lado humano de los héroes y heroínas, ya no otorgando un viaje o un fin en específico, sino precisamente rompiendo con los viejos arquetipos o moldes que configuraban a un héroe o heroína inhumano; es decir, que el lado humano y personal de los héroes dentro de la literatura -y también en otros medios artísticos- se ha enaltecido en contraste con la importancia de sus capacidades físicas, aptitudes sociales o relaciones amorosas. No dudo que haya obras literarias que presenten a heroínas o héroes de una manera subversiva, pero todos los argumentos aquí expuestos nacen debido a la proliferación de la figura del héroe en la cultura popular.

La abundancia de películas y series que representan figuras heroicas no es en sí misma algo negativo; lo que empieza a ser extenuante para la sociedad es la perpetuación de modelos sociales tóxicos (mayormente masculinos) en múltiples objetos culturales. El rompimiento de arquetipos y conductas nocivas que se relacionan con la figura del héroe, antihéroe y villano se ha visto mucho más enriquecido durante la segunda mitad de la década pasada. Así, este mes en Inexistente nos encargaremos de recomendar y revisitar filmes, series, novelas y videojuegos que han ayudado al avance en el rompimiento de convenciones sociales nocivas que rodean a la figura de héroes y villanos en cuanto a representación respecta.

Cristhian Espinosa

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