[Especial] Game of Thrones S08E04: “The Last of the Starks”

La ficción tiende a contar casualidades a través de historias que devienen de consecuencias internas. Partiendo de esta idea, considero que la debilidad de Game of Thrones actual ─el que no se basa en los libros─ recae en ciertos eventos (o casualidades) carentes de sentido o naturalidad en la narrativa. Si bien es cierto que logran avanzar la trama (o pasar del punto A al B), su ejecución resulta seca a comparación de las primeras temporadas que contaban la historia con saña y perspicacia.

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©HBO

A dos episodios del final definitivo de la serie, la octava temporada parece desenvolverse como un crowdpleaser apresurado con tintes de aquella intriga política que alguna vez nos enganchó. En este caso “The Last of The Starks, el cuarto capítulo de la misma, se percibe como el episodio más polémico entre los fans. Ya sean eventos que fuerzan conflictos y romances entre personajes o la poca importancia que parecen tener los capítulos pasados por lo que viene, no cabe duda que nos encontramos ante un show con discrepancias internas que busca aterrizar un final.

Dejando de lado los tropiezos generales de la serie (que siempre estarán presentes), quisiera analizar el capítulo a partir de los sucesos e ideas que planta para lo que sigue en la serie. Para bien o mal, tenemos entre manos situaciones forzadas cuyo desarrollo establecido hacen que pasen desapercibidas en el flujo narrativo. Por lo tanto, mi interés en esta entrada no pretende exponer las fallas de la serie, sino evidenciar la ahora costumbre narrativa por la que se amarran conflictos y situaciones del episodio que menos ha gustado en la temporada.

La celebración y el  juego de miradas

La batalla en Winterfell nos dejó con pocos caídos principales (importantes, mas no menos prescindibles para las necesidades futuras de la trama). El capítulo empieza con el luto por Jorah, Theon y Lyanna en una fogata masiva del ejército. La despedida de amigos y familiares cierra el ciclo alrededor de la batalla contra los muertos.

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©HBO

Consecuentemente, los vivos celebran un festín de mucho vino y camaradería. Siendo un cuarto del capítulo enfocado en la parranda, las conversaciones y juegos establecerán dinámicas agridulces entre personajes. Por un lado tenemos a Tyrion exponiendo a Brienne como virgen ante su grupo de cuatro, por otro tenemos la mirada pesada de Daenerys a Jon y sus súbditos.

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Lo primero concluye con el romance naciente entre Brienne y Jaime. Aceptado por algunos, rechazados por otros. La dinámica amistosa entre estos dos se resuelve ahora en tensión sexual poco percibida en episodios anteriores que para muchos será complacencia para fans antes que servir un fin en la historia. Lo segundo, por su parte, deviene del conflicto que supone el origen verdadero de Jon. El heredero directo del trono siendo alabado por todos en su entorno. Varys nota que Daenerys observa detenidamente. Esta parte establece el conflicto primario del capítulo.

Romances perdidos

Todo interés amoroso del capítulo resulta en pugna bajo diferentes matices de quiebre. Tormund no congenia con Brienne al momento de la fiesta, Gendry es rechazado por Arya ─lógicamente─ y Jaime abandona a Brienne y Winterfell con el fin de alcanzar a Cersei (ya sabremos si lo hace por amor o lealtad a ella en el siguiente capítulo). Sin embargo, del conglomerado amoroso resalta por mucho la relación Jon-Daenerys y Grey Worm-Missandei. Ambas, siendo la marca del show con mayores repercusiones políticas-militares, muestran la dinámica paralela de diferentes esperanzas en su relación que contrasta con la realidad aplastante del juego de tronos.

Daenerys no sólo tiene que lidiar con el hecho de que es tía del sujeto con el que presume estar enamorada, pero también debe asimilar que por derecho propio él puede quitarla de su añoranza al trono (quiera él o no). A raíz de esto, en un momento de intimidad, ella le pedirá que no le cuente a nadie el secreto por el bien de su reinado y su relación. Dejando a Jon en un dilema “moral”, pues él cree que debe decirle a Sansa por deber familiar.

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A partir de los otros episodios de la temporada hemos presenciado a Grey Worm y Missandei con esperanzas hacia el futuro una vez termine la guerra. A sabiendas de cómo funciona el show sabíamos que el resultado sería negativo, aunque resultaba más probable que cayera Grey Worm en batalla.

Secreto vuelto información

Finalmente Jon no pudo guardar el secreto que se le pidió guardar. Sansa sabe, ahora Tyrion sabe. Si Tyrion sabe, ahora lo puede comentar con Varys, que como bien dice: “Esto ya no es un secreto… es información”. A raíz de dicho conocimiento, uno de los mejores aspectos del capítulo se manifiesta en la conversación entre estos dos. A parte de revivir la dinámica de complots en diálogos exquisitos de temporadas pasadas, sirve como dilema directo sobre lo que está en juego.

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El diálogo entre Varys (partidario de Jon) y Tyrion (de Daenerys) pone sobre la mesa el problema de hacer reina a la madre de dragones en favor del “bastardo”. A ella no sólo no parece importarle matar a un montón de inocentes para finalmente abrirse camino en el trono, pero en general contrasta con las cualidades de Jon, su contrincante legítimo: el héroe de guerra mesurado que no quiere ser gobernante pero es querido por su gente y los “salvajes”.

Más allá de la intriga en el diálogo, cabe resaltar la situación de por medio. Aunque a Daenerys se le posicione como “Mad Queen” por su temperamento cada vez más inestable en el que vela por su interés último de toda la serie, su relación con Jon parece ser la causa de todos sus problemas y desdichas actuales. Forzado, casual u orgánico, la historia nos a llevado al punto en el que Jon, Daenerys y Cersei son los únicos candidatos para ganar el juego de tronos.

La casualidad con impacto

La flota de Euron Greyjoy desarma al ejército Targaryen y mata a uno de los dos dragones restantes. Los personajes principales sobreviven, pero capturan a la mano derecha de Daenerys. Si el episodio pasado mostró a un puñado de personajes que “casualmente” sobrevivieron a la horda de muertos para que aparezcan en futuros episodios, en esta ocasión presenciamos la captura “casual” de Missandei antes que cualquier otro personaje. Queda la duda si había razón por la que supieran de su posición y vínculo con Daenerys.

 

De todo esto, la serie redime una justificación del acto al emitir la presencia antagónica de Cersei. No sólo decapita a la confidente de años de Daenerys frente a ella, sino que también demuestra que tiene la posición elevada al imponer sus reglas en el juego: si Khaleesi quiere tomar King’s Landing, tendrá que matar a un montón de gente inocente. Las palabras finales de Missandei, “Dracarys” (o fuego de dragón), impulsan e incitan a que la Reina Dragón queme todo el lugar.

Finalmente nos quedamos con la rabia acrecentada de Daenerys, el conflicto interno entre sus seguidores y el dilema más presente que nunca sobre quién se quedará con el trono (que por el momento apunta más a Jon). El Juego de Tronos está a dos pasos de terminar.

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