El migrante deseable en “The Wretched and the Beautiful” (2017) de E. Lily Yu

La ciencia ficción es uno de mis géneros predilectos. Curiosamente y aunque mi papá siempre me insistió que le diera una oportunidad a alguno de sus libros favoritos (Asimov, en particular), mi gusto por el género comenzó mientras estaba en la carrera. Empecé (y todavía no he acabado) con los clásicos, con los cuentos y novelas más icónicos; pero recientemente me he dado a la tarea de tratar de averiguar qué se está escribiendo actualmente dentro del campo de la ciencia ficción. Leer las Crónicas Marcianas (1950) de Ray Bradbury nos puede dar una idea del miedo y la ansiedad que produjo la Guerra Fría, pero resulta muy diferente mirar, a través de la naturaleza metafórica de la ciencia ficción, las problemáticas que experimentamos de primera mano las y los lectores del siglo XXI. Este es el caso del tema de la migración en “The Wretched and the Beautiful” de E. Lily Yu.

Este tema es recurrente dentro de la ciencia ficción debido a la abundancia de viajes espaciales y E. Lily Yu usa una metáfora bastante transparente para criticar la postura migratoria de los países occidentales (y aunque no se menciona explícitamente en ninguna parte del cuento, es bastante evidente que se refiere a EUA y el gobierno de Trump y a la Unión Europea): un grupo de alienígenas llega a la Tierra después de lograr escapar la destrucción de su planeta. Los extraterrestres están en un mal estado de salud y piden a los humanos lo mínimo para subsistir. Los terrícolas se muestran indiferentes al no querer asumir la responsabilidad de ayudar a los seres del espacio. En esta entrada analizó las maneras en las que E. Lily Yu denuncia a través de su cuento lo injustas y arbitrarias que resultan las políticas de migración contemporáneas.

Lo primero que la autora hace es mostrar que la solvencia económica de un individuo es de suma importancia al momento de la migración. Uno de los problemas que emerge con la llegada de los aliens es que hacerse cargo de ellos implica un gasto que no todos tienen la posibilidad de permitirse ya que, por ejemplo, los extraterrestres tienen requerimientos dietarios que equivalen a manjares para los humanos, quienes no creen que los aliens deban tener acceso a privilegios que ellos a penas se pueden permitir. La necesidad individual se prioriza por encima de la colectiva, como sucede cuando alguien sugiere que los hoteles sean responsables de dar asilo a los recién llegados: “Los hoteleros protestaron […] ¿Quién iba a pagar, por cierto? Ellos tenían un negocio que administrar y familias que alimentar” (260). Es una queja que suena bastante válida (más adelante abordaré el porqué de esta afirmación) ya que la responsabilidad sobre los aliens, técnicamente, es algo que le concierne a la humanidad entera y por lo tanto, la responsabilidad de resolver el problema debería de compartirse.

Entonces, si los aliens son en realidad responsabilidad de la humanidad entera, ¿quién es el organismo más apto para tomar la responsabilidad monetaria de alojarlos? Al poco tiempo de la llegada de la nave espacial, los gobiernos se reúnen para deliberar y alcanzan el siguiente acuerdo:

diapositiva1.jpgDe la cita se infiere que el acuerdo al que se llegó fue propuesto y votado por los países con más poder, es decir, los países con más dinero. En este caso, poder es igual a dinero y eso, a su vez, es igual a voz: al igual que los extraterrestres, los países más pobres son alienados (pun intended) y se ven obligados cumplir con las demandas de los países ricos. Ahora bien, si los países más ricos son los que tienen mejor oportunidad de lidiar con la problemática que se presenta con la llegada de los aliens, ¿por qué no asumen esta responsabilidad?

Es precisamente este cuestionamiento lo que nos lleva a hablar de dicotomías y jerarquías. Algo muy curioso sucede cuando, en el cuento, una segunda oleada de aliens aterriza en la tierra para llevarse a los primeros, que supuestamente son criminales que se dieron a la fuga. Esta vez se trata de seres ideales, que destacan por sus buenos modales y por la perfección de su apariencia física. Cuando se describe a los primeros aliens, la voz narrativa dice que “Su movimiento se parecía y al mismo tiempo difería tanto del nuestro que nos parecía enfermizo verlo” (259); es decir, el rechazo hacía estos primeros aliens viene, en parte, de su falla al cumplir con el modelo de apariencia ideal (que es la humana, en este caso). Por otro lado, el segundo grupo de aliens cumple e incluso supera dicho ideal:

diapositiva2.jpgLa apariencia del segundo grupo se transforma para que los humanos vean en ello todo lo que aspiran a ser. Es importante notar que todas esas aspiraciones giran en torno al ámbito económico, en otras palabras, a contar con el suficiente dinero para no tener que verse nunca en la situación de los países pobres o en la de los aliens que no tienen nada y no tienen más opción que depender de alguien más. Lo económico es importante porque hay un tipo de alien que sí quieren ser y otro que no.

Nadie quiere ser el extraterrestre miserable que resulta una carga, nadie quiere poner de su parte y arriesgar su capital para ayudar a otros por miedo a que los acerque más a ser el alien miserable y los aleje de ser el alien hermoso. Lo que la autora sugiere con esto es que hay un tipo de migrante deseable y otro indeseable. Los aliens bellos, el migrante deseable y que no viaja por necesidad sino por lujo, así como el migrante que viaja por necesidad pero pertenece a un sector de la población más deseable (debido a su raza, clase social, religión), son incluso considerados como iguales por parte del país receptor: “Miramos a estas hermosas criaturas, a quienes ya no considerábamos aliens, y nos vimos a nosotros mismos como podríamos llegar a ser, si la lotería, si el banco, si nuestro lugar de nacimiento — si nuestros genes o un golpe de suerte — si tan sólo —” (263). Esto quiere decir que para ser considerado un migrante deseable, un alien bello, se necesita tener dinero y pertenecer a la raza correcta. Esto apunta a la frecuente discriminación económica y racial que ocurre con los migrantes, o incluso más con los refugiados. Nadie quiere encontrarse en la situación de los extraterrestres desdichados y aun así, nadie hace nada por ayudarlos.

Como había prometido, voy a regresar a analizar por qué algunos de los conceptos y de las opiniones expresadas en contra de los aliens que buscan refugio suenan tan coherentes y razonables. La voz narrativa experimenta de primera mano el primer contacto con los aliens debido a que aterrizaron en la playa en que se encontraba vacacionando. Siguiendo el motivo del dinero, la voz narrativa se indigna porque sus vacaciones lujosas se vieron afectadas por dicho suceso. El hecho de que la voz narrativa pueda permitirse vacacionar en una playa extranjera automáticamente la coloca en la categoría del migrante deseable, es decir, el relato se nos presenta a través de la voz de alguien que no tiene empatía por los aliens y por eso no es de extrañarse que sus ideas parezcan coherentes, se trata de alguien que realmente cree en lo que está diciendo. Adicionalmente, la voz narrativa sólo usa plurales para expresar sus opiniones respecto a la situación, dicha colectividad le confiere a sus ideas un aire de verdad absoluta, de manera similar a como lo hacen en ocasiones los medios de comunicación.

Dentro de esta ideas colectivas se puede ver la indiferencia y el egoísmo del sector de la población que tiene la capacidad de hacer algo para ayudar a los aliens: “La mayoría de nosotros apartó la mirada de esa imagen de pobreza absoluta y, en su lugar, admiró el brillante cielo, las aves marinas chillando por encima del cremoso oleaje, las sombrillas levantadas como hongos a lo largo de la costa” (261). La ceguera voluntaria y el hecho de que la voz narrativa no presenta un atisbo de culpa señalan el ego de la persona individual dentro de la sociedad. Para la voz narrativa y la población que representa, el dar sin recibir equivale a una pérdida. Las políticas actuales plantean el intercambio no reciproco como algo insostenible. Todo está monetizado. Si van a ayudarlos necesitan recibir algo a cambio: “¿Quiénes eran para aterrizar en nuestro planeta escaso y reducir nuestros recursos aún más? Podrían regresar a su Sistema Estelar. Su propio gobierno podría hacerse cargo de ellos. Podríamos prestarles un cohete o dos, si quieren. Podríamos ser generosos” (261). Los humanos pueden elegir ayudarlos, pero los aliens no tienen opciones, no pueden regresar a su planeta porque ya no existe y su nave claramente quedó inutilizable. No poseen nada. La generosidad sólo se define en los términos de los poderosos

Si bien la trama de “The Wretched and the Beautiful” de E. Lily Yu suena muy similar a la de la película District 9 (2009), la diferencia fundamental es que el cuento de Yu no contiene una moraleja, nadie se transforma en el alien no deseado y siente empatía con la transformación. El elegir una voz narrativa con una postura tan controversial resulta aterrador porque es algo real, hay gente en posiciones de poder con el dinero y la voz para hacer pasar estas ideas como verdades, clasificando los migrantes como deseables o indeseables según su raza, posición económica o religión. Ficciones como esta son relevantes porque aportan ideas relevantes a problemas actuales. No hay que olvidar que la ciencia ficción realmente no se trata sobre el futuro, sino sobre el presente.

Bibliografía:

Yu, E. Lily. “The Wretched and the Beautiful”. The Best American Science Fiction and Fantasy 2018. Jemisin, N. K.; John Joseph Adams, eds. Marinier Bokks, 2018.

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