De la experiencia estética a la selfie: Apariencia desnuda: el deseo y el objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons, aun

Desde el 19 de mayo y hasta el 29 de septiembre del presente año el Museo Jumex exhibió Apariencia desnuda: el deseo y el objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons, aun en sus tres pisos, cada uno dedicado a diferentes tipos de piezas que propiciaban la conversación entre los dos artistas mencionados en el título. El nombre de exposición lo retomaron de la colección de ensayos Octavio Paz, publicado en 1968, la cual trata exclusivamente de la obra de Duchamp. Fue el ingenio del curador Massimiliano Gioni lo que llevo a poner en diálogo al artista plástico francés del siglo XX con el contemporáneo Jeff Koons por medio del concepto de erótica del primero. La obra de ambos artistas funciona en la lógica del readymade: aquellos objetos de arte hechos a partir de objetos prefabricados (Tate). Con lo anterior en consideración, en esta entrada propongo una relatoría de la experiencia estética en la exposición, enfocándome en algunas de las conductas que observé en los asistentes y en mi propia travesía.

Llegué el 29 de septiembre, apenas con tiempo, a las puertas del Museo Jumex. A las 11:30 las puertas no estaban ni cerca de lo abarrotadas que pensé que estarían por ser ésa la última oportunidad de visitar la exposición. En la fila, varios empleados regalaban globos metálicos con la escultura que daba paso a Apariencia desnuda desde la explanada del lugar: Seated ballerina. Adultos, jóvenes y niños buscaban su globo, entraran a la exhibición o no. Ya en el edificio, noté que la misma diversidad de audiencia se encontraba en las salas. En un primer momento noté, como ocurre de forma usual en los museos de la Ciudad de México, a varios estudiantes que iban en busca de notas; niños menores de siete años acompañando a sus adultos responsables; y adolescentes y adultos por igual cazando la foto en Moon (Light Blue), la escultura circular semejante a un globo o una corcholata, con superficie que simula el vidrio, que tanto circuló en redes sociales.

En el tercer piso la propuesta de diálogo era la erótica entendida a partir del concepto de “arte retinal” de Duchamp que pretendía alejarse del clasismo y la “belleza visual” de las obras de arte para acercarse a lo conceptual y, sobre todo, al placer. Lo anterior conectado también con el deseo. En la sala se encontraban todo tipo de obras plásticas: desde las fotografías que Koons tomó para marcas como Nike hasta la famosa Fountain (1917), el urinal. Desde el inicio de mi recorrido noté cómo algunas personas ignoraban algunas de las piezas que más difíciles eran de reconciliar con la idea canónica del arte plástico, como In Advance of the Broken Arm de Duchamp: una pala colgante, en leve movimiento, cuyo título me hizo reír muchísimo. Entra estas piezas desconcertantes se encontraba, también, la serie de aspiradoras Hoover de Koons, nunca usadas, cada una dentro de sus respectivas cajas de acrílico con luz fluorescente. Me sorprendió encontrarme con Paysage fautif (1946), una obra compuesta por “líquido seminal en Astralón sobre satín negro”. Y, al fondo de la sala, tras una advertencia sobre el contenido sexual, una amplia sub-sala que presentaba, entre otras piezas, fotografías en las que el mismo Koons era modelo, con su esposa, durante la intimidad del sexo oral que dominaba la mayor parte del largo de la pared.[1] En esa “escandalosa” fotografía tuve una de las experiencias más notables: un grupo de adolescentes pedían permiso a quienes querían observarla para grabar un Boomerang de una de ellas golpeando el trasero expuesto de una de las dos figuras en el acto sexual.

in_advance_of_a_broken_arm1.jpg

El foco de la atención estaba, por sobre todas las más de 40 piezas (a ojo de buena cubera), en las esculturas de Koons con superficie reflejante. Por ejemplo, la Metallic Venus antecedía la sub-sala antes mencionada. Para poder observarla esperé en fila mientras una familia entera, compuesta por más de una niña menor de 12 años, tomaba retratos de cada uno de sus miembros, sonrientes, las más pequeñas nerviosas. Rabbit también fue un éxito. Este conejo metálico, hecho completamente de acero, era un punto de conflicto entre las personas que no lograban tomar su selfie sin que saliera nadie atrás. Complicado, claro, en una sala que a cada minuto estaba más llena. Por fin, Moon. En términos de espacio el enfoque estaba completamente en esta pieza; ocupaba, entera, la pared que dividía la sala. No hubo un momento en el que no hubiera una nube de personas aglomeradas enfrente de la escultura, todas con sus celulares afuera.

En el segundo piso el hilo conductor era lo infantil: obras que aludían a las memorias de juego de los adultos. Las figuras centrales eran la Play-Doh, una montaña gigantesca de pedazos sin moldear de esta plastilina, también construida con puro acero, y Balloon Dog (Magenta). Play-Doh no es una escultura que me guste (porque alude a mis propios traumas de infancia), pero me impacta la textura que Koons logró en ella; la porosidad de esa masa, de algunos pedazos que podrían asumirse incluso secos, es para quedarse sin palabras. Balloon Dog fue la obra, obsesivamente instagrameada, que me llevó a interesarme en el artista. Ambas obras estaban rodeadas de gente sonriente que buscaba que alguien le tomara la foto en el ángulo perfecto para que pareciera que estaban tocando la punta de cualquiera de ambas. Yo sólo pensaba en lo mucho que quería ponerle una mano encima a ese objeto deslumbrante y gigantesco que parecía ligero, pero no lo era. Lo que logran estas estructuras, como varias de las otras en la galería, es emocionar a los espectadores con la posibilidad de jugar con ellas. Aunque, claro, y como es el punto, estaba prohibido tocarlas. Si bien me divertí intensamente en el espectáculo de las esculturas centrales, mi pieza favorita de Duchamp fue una “impresión digital de inyección de tinta para exposición”, una foto, de motas de polvo: Élevage de poussière (1920). Cuánto me conmueve.

elevage_de_poussiere3-e1571528284160.jpg

Tanto antes como después de salir de esa segunda sala, era notable una fila en la pared derecha. Un amable guardia del museo repetía, a cada persona que lo cruzaba, que podíamos formarnos para tomarnos “la foto”. Resulta que Hanging Heart (red/gold) estaba exhibido de forma tal que provocaba las ganas fotografiarse frente a ésta. Vi parejas besándose para la foto, madres e hijas sonriendo, niños y niñas posando. La gente, en general, estaba contenta.

Primer piso, última galería: algunas esculturas que también aludían a lo lúdico del arte —esculturas de acero con superficie reflejante que emulaban inflables de Hulk y King Kong— y una vitrina con escritos de Duchamp y Koons y de Octavio Paz. El centro de atención eran los “inflables”; en primer lugar, su atractivo radica en el hecho de que son personajes de la cultura popular. En segundo, de nuevo impacta lo bien logrado de su apariencia ligera cuando, en realidad, ni siquiera puedo imaginar lo complicado de la logística detrás de traerlos. Personas de todas las edades, pero especialmente las jóvenes, posaban frente a Hulk y a King Kong e intentaban imitar su expresión. Lo lúdico estaba ahí y hubo gente que aprovechó de esa creatividad para lucir su lado travieso. También, de forma un poco disonante, era observable Liberty Bell: escultura en imitación de la campana de libertad estadounidense, de bronce y acero, contrastando con la alegría y falta de seriedad de los inflables. No faltó, sin embargo, quien quiso una foto con la campana. Y con ésta termina el recorrido.

El Museo Jumex se caracteriza por presentar arte contemporáneo; arte que, al menos, se aleja la mayoría de las costumbres clásicas en este ámbito a las que muchos estamos acostumbrados. Los artistas cuyas obras ahí se exhiben tienen un renombre importante y una gran fama. Por ejemplo, en el año 2017, en las mismas instalaciones, se presentó Andy Warhol. Dark Star. En esa exposición se mostraban algunas de las serigrafías más reconocibles del estadounidense, como las Marilyn, las vacas y los Mao. Uno de los principios de la obra de Warhol era la denuncia del consumismo, pero también su aprovechamiento. Como menciona Will Gompertz en “Pop Art: Retail Therapy 1956-1970”, Warhol “se convirtió en la personificación de todo lo que intentaba decir” (mi traducción, 308). El artista mismo representó una fuente de consumo que hoy en día se encuentra hasta en las latas de jugo. Considero que algo similar ocurre, al menos, con nuestra aproximación a lo que Jeff Koons propone.

En un primer nivel de esta experiencia concluyo que hay un placer estético al visitar la obra de Duchamp y Koons al mismo tiempo. Es un diálogo productivo que se cruza en lo desnudo —entendido como lo expuesto a la vista— y el deseo. Ambos artistas retan las formas canónicas del arte de siglos pasados, mientras se aprovechan de su contexto y relucen algunas de las prácticas absurdas del mismo. Duchamp expone un arte que no es retinal, como él mismo lo entiende, y propone estos readymades que nos llevan a cuestionarnos cómo entendemos el arte. Koons, que quizá por su nacionalidad estadounidense es más cercano a nosotros de lo que el artista francés lo es, se aprovecha del deseo del consumismo, lo de fácil acceso, del deseo inmediato de su sociedad en su tiempo, para provocarnos a un acercamiento diferente a la experiencia y , justamente, consumir su tipo de arte.

Es esta forma de consumir lo que me conduce al segundo nivel: hay una urgencia de hacer la réplica del readymade, de lo que ya es réplica, en nuestras redes sociales (que también funcionan como un espejo de nuestro entorno social). En Apariencia desnuda me encontré con una colega, quien estaba esperando a su amiga quien “no dejaba de tomarse fotos”. Mi colega prosiguió: “entonces yo le estoy tomando fotos mientras ella se toma fotos”. Boom: la propuesta de Koons rinde frutos. Nos encontramos en un momento histórico en el que quizá lo más importante no es el talento o la dexteridad del artista, sino el tipo de reacciones a las que incita en su audiencia. En todas las salas, en todos los momentos, se privilegió tener la evidencia en nuestros teléfonos celulares de lo que, en teoría, se estaba viviendo. La necesidad de conservar esos vestigios de forma digital es parte de lo que somos ahora, pues estamos rodeados de todo lo inmediato, todo lo que implique una cierta posibilidad de consumo. No busco defender que esta aproximación al arte como mejor o peor que nuestras pasadas tradiciones de la experiencia estética. Sólo son diferentes.

Con todo y que me puede resultar incómodo tener que esperar a que un grupo entero de visitantes tomen su foto o graben su Boomerang, mientras otro grupo entero al que pertenezco a medias lo observa hacer caras, posar o hacer algún tipo de alusión obsena, también me disfruto ver que, al menos desde donde estoy parada, parece que disfrutan la experiencia. Entonces pienso que el arte en esos momentos pierde su potencial snob y sólo se presenta desnudo ante su audiencia.

paysage_fautif1.jpg

 

Notas:

[1] Me interesa la cuestión de la intimidad porque el escenario en el que esta pareja se daba placer era uno supuestamente natural: entre piedras, espesura y una cascada corriendo.

Fuentes consultadas:

“Apariencia desnuda: el deseo y el objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons, aun”. Fundación Jumex. Fundación Jumex, 2019, https://www.fundacionjumex.org/es/news-items/33-el-museo-jumex-presenta-a-marcel-duchamp-y-jeff-koons. 18 octubre 2019.

Gompertz, Will. “Pop Art: Retail Therapy 1956-1970”. What Are You Looking At? The Surprising, Shocking, and Sometimes Strange Story of 150 Years of Modern Art. New York: Plume, 2013. 287-312.

“Readymade”. Tate, 2019. https://www.tate.org.uk/art/art-terms/r/readymade

Sánchez, Sandra. “Apariencia desnuda: Ready-made, belleza, perfección”. Letras libres, 247 (julio 2019). 18 octubre 2019. https://www.letraslibres.com/mexico/revista/apariencia-desnuda-ready-made-belleza-perfeccion

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s