“Origami” (2014): soledad y la fragmentación de la relación amorosa

La soledad puede ser uno de los peores sentimientos y muchos no saben/sabemos sobrellevarla. En ocasiones llegamos al punto de ignorar sentirnos solos y pretender que no es así. Nos distraemos con actividades sin atacar el problema y de pronto nos encontramos sintiéndonos solos de nuevo, como si la soledad nunca se hubiera marchado a pesar de nuestros distractores. ¿Qué pasaría si ignorar estas emociones nos orillara a hacer cosas que no queremos de manera inconsciente? En el cuento “Origami” (2014) de Kirsty Logan la protagonista, Rebecca, lidia con la distancia en su relación amorosa con un pasatiempo sobre el cual pareciera no tener control. En esta entrada quisiera explorar cómo la represión de sentimientos negativos, lo no-dicho, se refleja en la fragmentación que permea el cuento en todo momento en la forma de narrar y como tema general. Por otro lado, me gustaría señalar cómo aceptar el problema lleva a ver los pedazos que se han creado como una oportunidad de transformarse en algo nuevo. 

Este cuento retrata el distanciamiento de Sean y Rebecca a causa del trabajo. Una voz narrativa en tercera persona focaliza a la protagonista en sus momentos de soledad y en espera de reunirse con Sean. Sin embargo, esta espera parece estar sutilmente rodeada de connotaciones negativas que siempre tienen que ver con papel y se introducen desde el inicio de esta historia: “Otro corte con papel. Las manos de Rebecca eran un desastre: hinchadas con pequeños cortes, acribilladas con porciones resecas. Tendría que asegurarse que sanaran del todo antes de que Sean llegara a casa o el sabría lo que ella estuvo haciendo” (Logan 126). En estas primeras líneas se anticipa la situación de la pareja y se liga con el daño que el papel le provoca a Rebecca, lo cual será relevante más adelante y se relaciona directamente con el título del cuento. Al asociar el papel con algo que provoca sufrimiento y que pareciera estar prohibido se crea un tono sombrío sobre algo que desde el título se indica que será recurrente en esta historia. Por otro lado, al no hablar de algo claramente, pero mencionarlo como si no fuera importante, nos hace prestarle incluso más atención, al tener información que parece estar incompleta intencionalmente. Este sentimiento de misterio con el que abre el cuento se intensifica poco a poco con vacíos generados por lo no-dicho.

La voz narrativa nos permite acceso a los pensamientos de Rebecca de manera limitada, lo cual contribuye a la sensación misteriosa y sombría que rodea la soledad de la protagonista. Al no darnos acceso completo a los pensamientos de Rebecca, se enfatiza la distancia con la protagonista y los momentos sorpresivos en los que se encuentra tentada a hacer aquello que no debe mientras espera las llamadas de Sean: “Estaba a la mitad de cruzar la alfombra de la sala. Debió haber deambulado hacia la televisión, o tal vez al baño. El armario estaba en esa dirección también, pero no estaba a punto de cometer ese error de nuevo” (Logan 126). Lo que podría ser una simple distracción adquiere un tono un tanto siniestro al dar a entender que Rebecca no es totalmente consciente de sus acciones y que estas podrían resultar dañinas aunque no se menciona porqué. Al omitir estos detalles, la historia comienza a fragmentarse en aquellos actos deliberados y aquellos que parecen ser accidentales.

Poco a poco la relación entre el armario, el papel y la ausencia de Sean se vuelve más clara, mientras que al mismo tiempo la voz narrativa enfatiza la falta de control que Rebecca tiene sobre su propio cuerpo. Constantemente el lenguaje fragmentado del texto hace alusiones a la separación de la pareja y a cómo la protagonista prefiere no pensar en ello para no sentirse sola: “Al cinco para las ocho Rebecca estaba en el sofá tratando de no mirar el teléfono … Estaba jugado con las páginas de la guía de televisión, pero solamente porque estaba nerviosa por la llamada de Sean. Las páginas se estaban transformando en dedos” (Logan 127). Al desasociar la acción de crear partes humanas de papel de la persona que la realiza, se da a entender que la protagonista no tiene control total sobre lo que hace. Otro ejemplo de acciones involuntarias que se relacionan con la soledad de Rebecca ocurre poco después, cuando Sean le informa que permanecerá más tiempo lejos de ella trabajando:¿Entonces está bien? ¿Lo de la semana extra? Rebecca pasó el nudo en su garganta mientras miraba la puerta del armario” (Logan 127-128). Gracias al acceso limitado a los pensamientos de Rebeca, la voz narrativa construye un gran misterio y un sentimiento ominoso que rodea al armario al hacer notar que la protagonista hace un gran esfuerzo por evitarlo: “Tomó los dedos de manos y pies de papel caminó a la puerta del armario. Cerró los ojos, contuvo el aliento y abrió la puerta. Más tarde, a punto de dormir, estaba complacida de haber aventado los dedos dentro sin mirar” (Logan 128). Poco a poco la narración une todas las emociones negativas en el contenido del armario y al mismo tiempo lo construye como un objeto de deseo prohibido. 

La fragmentación en este cuento se refleja tanto en la forma de narrar como en las cosas que Rebecca hace con pedazos de papel. No sólo por ser partes aisladas de un cuerpo humano, sino porque pareciera ser que ella pierde el control de su cuerpo al momento de entrar en contacto con papel: “Rebecca estaba exhausta. Evitar el papel podría ser posible para un constructor, un escultor, o un bartender; para una secretaria legal era imposible … Había olvidado los memorandos, post-its y mensajes de teléfono que llevaban en su escritorio durante el día. Para el mediodía, su bote de basura estaba lleno de partes corporales arrugadas” (Logan 129). De manera inconsciente, Rebecca lidia con su soledad creando partes humanas y pareciera ser que éstas son diseñadas para llenar su vacío emocional. Al explicar por qué evita el armario su tren de pensamiento es el siguiente: “ver llevaría a tocar, lo que llevaría a sacarlo del armario, lo que significa que él estaría en la cama ahora” (Logan 128). Lo anterior lleva a pensar que las partes humanas que construye con pedazos de papel están pensados para crear una figura humana que pueda reemplazar a Sean puesto que Rebecca no acepta que se siente sola. 

El constante vaivén entre el desear lo que hay dentro de armario y huir de él, así como dejar de construir partes humanas, fragmenta la narrativa y el tono del cuento. Por un lado se tiene la sensación de algo prohibido que Rebecca debe evitar y por el otro un anhelo por aquello que habita dentro de ese armario y que parece una alternativa a la soledad que Sean la hace sentir. Sin embargo, creo que esta fragmentación tiene que ver con que la protagonista se niega a aceptar que la ausencia de su pareja le hace daño: 

Me ofrecieron otra semana …
Rebecca dio un paso atrás de la puerta del armario. Estaba ya al máximo del alcance del cable del teléfono; para abrir la puerta del armario, tendría que dejar el teléfono.

Estoy aquí, Sean. Y está bien. Me da gusto que estarás aquí para Año Nuevo.
Bien, Becks, Me da mucho gusto. No te estás sintiendo…
Sola, pensó Rebecca. Sola sola sola.

No, para nada. (Logan 130).

Tanto Sean como Rebecca se niegan a nombrar el sentimiento, la soledad, lo que parece siempre orillar a Rebecca a hacer estas partes de papel y dirigirse al armario donde las guarda. Eventualmente después de esta llamada telefónica, la protagonista acepta que se siente sola y creo que ese el paso que necesita tomar para transformar todos esos pedazos de papel que ha creado en lo que necesita para combatir esas emociones: “Se alisó la falda, se arregló el cabello y abrió la puerta del armario. El hombre dentro tenía manos de papel, piernas de papel, pulmones de papel. Tenía ojos, uñas de los pies, un corazón de papel … Estaba incompleto, era imperfecto. Pero estaba ahí” (Logan 131). Reconocer que el problema es la constante ausencia de Sean, la lleva a dejar de tener miedo de seguir adelante y enfrentar su soledad de una vez por todas.

En este cuento la separación en la relación amorosa lleva a la protagonista a negar los sentimientos negativos que le provoca. Al evadir su realidad, Rebecca  crea ─de forma inconsciente─ partes de papel para crear un reemplazo para su pareja, pero termina deshaciéndose de todas al saber que no es correcto. Creo que este cuento fragmentado expresa cómo la falta de comunicación de la pareja lleva a evitar completamente la situación hasta que se vuelve irreparable. El hecho de que Rebecca esté constantemente buscando el armario donde guarda al hombre de papel que ha creado a partir de los pedazos de papel que dobla en su soledad, me hace pensar en las formas poco saludables en las que llegamos a lidiar con nuestras emociones. Nos decimos a nosotros mismos que no es para tanto, minimizamos las situaciones que nos hacen daño y ninguna solución parece ser definitiva. Me parece que el momento en el que Rebecca reconoce cuánto la lastima la ausencia de su pareja es el momento en el que todas esas acciones involuntarias se transforman en una manera activa de sanar y resolver su propia fragmentación. 

Obras citadas:

Logan, Kirsty. “Origami”, The Rental Heart and Other Fairytales. Salt, 2014. Impreso.

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