La Ley de la sorpresa: responsabilidad y destino en The Witcher (2019)

The Witcher, la nueva serie de Netflix protagonizada por Henry Cavill (Geralt), Anya Chalotra (Yennefer) y Freya Allan (Ciri), está basada en el universo fantástico-folclórico de Andrzej Sapkowski. Su cuarto capítulo “Of Banquets, Bastards and Burials” es una adaptación del cuento “A Question of Price” (o “Una cuestión de precio”). Este cuento, al mismo tiempo, toma inspiración de un relato folclórico recopilado por los hermanos Grimm en el siglo XIX, en el que un hombre-erizo rescata a un rey en el bosque y éste le promete, a cambio de ser ayudado, “la primera cosa [o persona] que halle al regresar a casa frente al castillo Real” (Grimm). Sin embargo, a pesar de tener una fuente en común, las versiones del relato varían, respondiendo a narradores y audiencias específicas pues, como bien explica la teórica Linda Hutcheon, “la adaptación es repetición, pero repetición sin duplicación” (7). De este modo, el cuarto capítulo de la serie desarrolla el tema de la responsabilidad, presente también en el cuento folclórico de los hermanos Grimm y en el cuento de Sapkowski. En esta entrada analizaré cómo las modificaciones a las que es sometido el relato enfatizan las ideas de la responsabilidad y el destino a través de la Ley de la Sorpresa.

Es esencial comenzar hablando sobre la Ley de la Sorpresa ya que esta dispara el conflicto tanto en el cuento de los hermanos Grimm como en el mundo de The Witcher. Como mencioné antes, la Ley de la Sorpresa es un elemento del relato folclórico: luego de ser “desterrado” por su padre, Hans-mi-erizo ayuda a dos reyes (en distintas ocasiones) a hallar el camino de vuelta a sus respectivos castillos. A cambio de su ayuda, ambos reyes prometen darle a Hans la primera cosa (o persona) que se hallara al regresar a casa frente al castillo Real. Por supuesto, el primer rey no cumple su promesa y es castigado, pues Hans pone una maldición sobre su hija luego de herirla con sus púas. El segundo Rey cumple, pues su hija acepta las condiciones de Hans por amor a su padre, y todos viven felices para siempre. (Grimm 114-119). El cuento parece ser un relato preventivo sobre la responsabilidad ante las promesas hechas (pues los juramentos rotos son castigadas) pero además nos habla sobre la responsabilidad hacia los hijos e hijas. En primer lugar, el repudio del padre de Hans hacia su hijo erizo es el que lo obliga a refugiarse en el bosque. En segundo, es bastante cuestionable (en pleno siglo XXI) que sean las hijas de los reyes las que tengan que pagar por la ineptitud de sus padres y, por supuesto, que sea la que acepta casarse con un monstruo quien sea recompensada, mientras que la que se niega es castigada. Parece claro que en el folclor del siglo XIX (y antes) pesaba más una promesa hecha entre “caballeros” que la vida de una hija.

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©Netflix

Por otro lado, las versiones de Sapkwoski y de Netflix son un poco más adecuadas (quizá) para nuestros tiempos. En ambos, la reina Calanthe de Cintra organiza un banquete en el que ofrece la mano de la princesa Pavetta y trata de convencer a Geralt para que mate a quien se interponga entre ella y sus planes políticos (que consisten en una alianza con el país Skellige). El banquete es interrumpido por un hombre erizo llamado Urcheon of Erlenwald (o Duny, pa los cuates) quien reclama una deuda ancestral de Roegen, fallecido rey de Cintra y esposo de Calanthe: al haberlo ayudado en el bosque, Roegen promete a Urcheon “aquello que encuentra en casa pero que no esperaba” (Sapkowski 2070). Roegen regresa a Cintra y encuentra a Calanthe en labor de parto. Pero Urcheon no intenta reclamar a Pavetta sino hasta 15 años después, una vez que el rey ya ha fallecido. Hasta aquí seguimos hablando un poco de lo mismo: una hija que debe pagar por la vida de su padre al ser “vendida” a un monstruo. Sin embargo, la versión de Sapkowski le otorga libre albedrío a Pavetta, puesto que en el universo del polaco, es ella quien debe aceptar irse con el hombre, o de lo contrario la Promesa no tiene validez: 

“Yo declaro, Urcheon, que no tienes derecho a reclamar a la princesa todavía. La ganarás únicamente cuando … la princesa misma acceda a irse contigo. Esto es lo que la Ley de la Sorpresa declara. Es el consentimiento de la hija, y no de los padres, lo que confirma el juramento, lo que prueba que la hija fue nacida bajo la sombra del destino” (Sapkowski 2124)

Así, a pesar de los errores de su padre y de la reticencia de Calanthe de cumplir la promesa, al final Pavetta es dueña de su propia suerte, algo que ni por error hubiera ocurrido en el folclor del siglo XIX. La promesa de los padres sigue pesando sobre la vida de las hijas, pero éstas al menos tienen la elección de aceptar o no su destino. 

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©Netflix

Por otra parte, en la serie, me parece que hay un balance entre la idea de responsabilidad y destino. Para empezar, Calanthe expresa con más ahínco su reticencia a entregar a su única hija a sus pretendientes y se lamenta por tener que respetar una ley creada por hombres:

¿Cuánto más de este desfile debo soportar? Todo esto porque la tradición masculina lo demanda. Si yo fuera hombre podría simplemente decir a toda esta gente que se largara, declarar de una vez quién debería casarse con Pavetta y terminar con este asunto. O mejor aún, dejar que la pobre chica decida su propio destino.

Más tarde, cuando Urcheon se presenta ante el banquete y todos (los hombres) en la corte intentan convencer a Calanthe de que debe respetar la Ley de la Sorpresa para no atentar contra el Destino (bajo amenaza de cosas terribles), la reina expresa: “No me inclino ante ninguna ley hecha por hombres que jamás dieron a luz”. Hasta aquí es poco claro si la reticencia de Calanthe se debe más a su responsabilidad hacia su reino o hacia su hija, pero es claro que preferiría no verse en la necesidad de elegir.[1] Cuando Calanthe intenta matar a Urcheon y Pavetta lo impide, se vuelve claro para la Reina que Pavetta está tomando las riendas de su propio destino y que es su elección irse con Urcheon por amor. Su responsabilidad hacia su hija se ve cumplida y, por otra parte, al comprometerse con Eist Tuirseach de Skellige también cumple su responsabilidad para con el reino (aunque esta última es una responsabilidad claramente establecida por las leyes de los hombres). 

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©Netflix

Por otra parte, la serie hace algunos cambios importantes a la historia de Sapkowski. En primer lugar, me parece relevante la presencia de Jaskier (a quien algunos conocimos como Dandelion en los juegos). Mientras que en el cuento Geralt es llamado por Calanthe para asistir al banquete y Jaskier no aparece en absoluto, en la serie Geralt asiste casi por suerte, pues Jaskier lo convence de acompañarlo para que le sirva de “guardaespaldas”. Aunque accede, Geralt argumenta: “No necesito a nadie. Y lo último que quiero es que alguien me necesite a mi”. Estas palabras tienen un sentido doble. En primer lugar, hacen referencia al acto de tener que ir a proteger a Jaskier, de quien se vuelve responsable durante el banquete. El segundo sentido es un presagio: precisamente por ir al banquete, es que se vuelve responsable de Ciri a través de la Ley de la Sorpresa. A mi parecer, la inserción de Jaskier en el banquete, además de otorgarle a Geralt una responsabilidad inexistente en el cuento, ayuda a enfatizar el tema de la predestinación: mientras que en el cuento Geralt es llamado por la reina Calanthe, en la serie llega allí casi por azar. Un azar tan increíble que bien podría denominarse destino.

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©Netflix

Otra de las adiciones que hace la serie son las líneas temporales de Yennefer y Ciri. Siendo este el capítulo dedicado a la responsabilidad, es bastante significativo que sea hasta este punto donde quede claro que la línea temporal de Ciri se desarrolla en el futuro. Al tener al mismo tiempo el presente y el futuro hay una sensación de inevitabilidad, pues sabemos que, a pesar de estar inmersos en la narración del banquete, ya sabemos que tanto Pavetta como Calanthe mueren, que Cintra cae a pesar de su alianza con Skellige, y que en el futuro Geralt todavía no se hace responsable de Ciri (aunque más tarde sabemos que fue por culpa de Calanthe, y que esa negación de la Ley de la Sorpresa es la que quizá lleva a la caída de Cintra). La yuxtaposición entre ambas líneas temporales le dan al episodio un aire trágico, cuando se ve en contexto de la serie completa. El “final feliz” de este capítulo, obtenido a través del respeto hacia la Ley de la Sorpresa, está siempre bajo la sombra de ese futuro menos brillante.

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©Netflix

Por último, quiero agregar rápidamente que la línea temporal de Yennefer (que podemos suponer que se desarrolla al mismo tiempo que la de Geralt, aunque no estemos seguros del todo) también está relacionada con la responsabilidad. Yennefer debe escoltar a la reina Kalis y a su hija bebé. Kalis está atada a su hija a quien realmente no quiere. Al vivir en un mundo patriarcal, hubiera preferido tener un hijo, heredero al trono. Cuando son atacadas por un asesino que las persigue a través de varios portales, Yennefer abandona su puesto y deja a su suerte a la reina y a la bebé. Peor aún, al verse sola frente al asesino, Kalis le ofrece darle a la bebé como sacrificio para que la deje vivir. Tanto Yennefer como Kalis reniegan de su responsabilidad (la primera para con su trabajo de protectora, la segunda para con su hija), lo que culmina en la muerte tanto de la joven reina como de la bebé.

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©Netflix

El tema de la responsabilidad está presente tanto en el relato “Hans-mi-erizo” de los hermanos Grimm como en el cuento de Sapkowski y su adaptación televisiva. El cuento folclórico sustenta una moral ancestral, en la que el honor de una promesa era más valiosa que la vida de una hija. Por otra parte el cuento de Sapkowski juega con la idea del destino y le otorga libre albedrío a Pavetta. En cuanto a la serie de Netflix, me parece que hay un balance entre la responsabilidad y el destino. Es más, ambos van de la mano: si Pavetta estaba destinado a enamorarse de Urcheon y engendrar a Ciri, parece que Geralt estaba destinado a asistir al banquete y volverse responsable de la joven.

Al final de la primera temporada de The Witcher, Geralt y Ciri se reúnen finalmente en un abrazo que representa no sólo la conjunción del pasado y el futuro, sino también el cumplimiento de la Ley de la Sorpresa, de una responsabilidad para con el destino que había sido negada hasta entonces.

 

Notas:

[1] La idea de “el menor de los males” es recurrente también a lo largo de toda la serie, pero el tema es mucho más evidente en el primer capítulo cuando Geralt debe elegir entre aliarse con Renfri o Stregobor.

 

Bibliografía:

Grimm, Jacon y Wilhelm. “Hans-My-Hedgegog”. https://www.pitt.edu/~dash/grimm108.html

Hutcheon, Linda. A Theory of Adaptation. Nueva York y Londres: Routledge, 2006.

Sapkowski, Andrzej. “A Question of Price”. The Last Wish. Trad. Danusia Stok. Gollanz, 2007. MOBI.

 

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