“Soy un rey, no una madre”: la construcción de la masculinidad en “The Storyteller’s Replacement” de N. K. Jemisin

“The Storyteller’s Replacement”, de N. K. Jemisin, fue nominado a los Locus Awards como mejor cuento en el 2019 y fue originalmente publicado en la colección How Long ‘til Black Future Month? La historia comienza con una persona que informa al lector que el narrador/la narradora usual no está y que actuará como reemplazo. Acto seguido, esta persona procede a contar la historia de Paramenter, un rey preocupado por su falta de hombría, es decir, preocupado porque su desempeño sexual no ha sido lo suficientemente bueno como para engendrar un heredero varón. Para remediar su situación, el rey se da a la tarea de buscar y matar un dragón macho, porque se dice que aquel que consuma el corazón de dicha criatura adquirirá la virilidad que se le adjudica a esa especie. La trama se complica cuando el rey consume el corazón de una dragona porque dichas criaturas se encuentran casi extintas y es la única que encuentra, esto provoca que engendre seis hijas en lugar del heredero varón que tanto anhelaba. En esta entrada analizaré la construcción social de lo masculino, así como los diferentes niveles de poder que rigen y definen dichas construcciones.

Como muchas narraciones épicas que involucran reyes, princesas y criaturas mitológicas, este cuento comienza con una búsqueda que debe emprender el protagonista, sólo que hay unas pequeñas variaciones que justamente sirven para explicitar los temas: en primer lugar, la búsqueda del protagonista es provocada por razones egoístas e individuales, por lo que no persigue ningún bien mayor; en segundo lugar, Paramenter no se arriesga y sale de su castillo para encontrar al dragón, sino que manda a sus sirvientes a hacerlo. Lo que sí hace es efectuar el asesinato, lo que le permite llevarse el crédito por la hazaña sin efectuar el trabajo pesado.

La preocupación que se desencadena en la búsqueda surge de lo que la gente comenta acerca del rey; de hecho, es necesario hablar de los rumores porque hacen avanzar la trama y provocan el conflicto del protagonista. El rey es una figura pública, lo que lo hace más vulnerable a críticas y opiniones por parte de otros individuos, tanto de su corte y sus sirvientes como de sus súbditos.  A lo largo del cuento se vuelve evidente que el rey es particularmente susceptible a la opinión pública de su persona y que está dispuesto a cometer actos atroces para manipularla a su favor. Está, por supuesto, el rumor con el que inicia la historia: “El rey Paramenter de Sosun, con la esperanza de disipar los rumores de su impotencia, le preguntó en privado a su brujo cómo podía fortificar su virilidad” (Jemisin 28). El rey sólo busca crear una imagen pública de sí mismo que sea más aceptable y esté menos sujeta a críticas que puedan herir su masculinidad. Son justo este tipo de rumores los que ponen en duda qué tan hombre realmente es (porque por supuesto las proezas sexuales son la única manera de definir a un hombre) y, por ende, los que más lo afectan.

Por ejemplo, cuando las concubinas del rey mueren durante el parto y este se casa nuevamente, sus hijas le informan que la gente está hablando sobre su esposa: “Escuché a las mucamas de palacio decir que hasta que ella tenga un hijo puedes dejarla de lado” (Jemisin 32). Si bien el rumor es sobre la esposa y no sobre el rey, éste se siente aludido porque parece ser otra crítica más hacia su virilidad y por lo tanto, hacia su hombría. Como él claramente no ha sido capaz de embarazar a su esposa, decide encerrarla en una cabaña con doce de sus guardias hasta que el doctor le asegure que está embarazada. Aunque el cuento no lo hace explícito, se da a entender que la mujer fue violada repetidamente por los guardias sólo para que el rey pudiera sentirse más hombre.

Justo este último punto me lleva a pensar que el rey realmente tiene dos problemas y ninguno de ellos es su capacidad para producir herederos varones. El primero es una construcción frágil de su persona porque está enteramente sujeta a la opinión que tienen los otros sobre él; dicha construcción se basa únicamente en su virilidad, como si esto fuera lo único que definiera a un hombre. El segundo problema del rey es su obsesión con el poder. Los rumores mueven la narrativa del cuento y es por eso que Paramenter decide disipar los que no son favorables para su persona. Esto tiene como consecuencia el asesinato de quienes los propagan y el de dragones inocentes y ajenos a sus problemas. Un ejemplo de esto es cuando la gente empieza a hablar sobre lo raro que resulta que le rey haya seis hijas al mismo tiempo y que todas las mujeres hayan muerto en el parto: “Algunos de los ciudadanos de Sosun comenzaron a hablar de maldiciones y ofensas contra la naturaleza, pero Paramenter ordenó la ejecución de cualquiera a quien se le atrapara diciendo esto y los rumores disminuyeron” ( Jemisin 31), lo que sirve para probar que quien controla la palabra tiene el poder de definir qué perdura en la Historia y es justo esto último lo que nos lleva a reflexionar sobre la persona que narra la historia de Paramenter.

Si bien Paramenter se acompleja fácilmente por los rumores  sobre su persona (que en todas las ocasiones resultan ser verdaderos), el ser rey le otorga el poder de controlar la narrativa sobre sí mismo, es decir, el poder de delimitar cómo lo perciben los otros, porque posee recursos y herramientas para poder manipular o silenciar los comentarios que no le agradan. Esto contrasta con personajes como la última esposa o los dragones, quienes no sólo carecen de voz o injerencia en la trama sino que son vehículos para los fines de alguien más poderoso (el que no posean un nombre, a diferencia del rey, también es un indicador de esto). El cuento aborda la problemática de la narración desde sus primeras líneas, al hacer notar que existen personas que no pueden contar sus propias historias: “El narrador no podía venir esta noche. Me mandó en su lugar. Por qué, porque soy alguien que tiene la tarea de hablar por los muertos. ¿Quizá has escuchado de otros como yo? En diferentes lugares me llaman por nombres distintos: chamán, onmyouji, bokor, anormal” (Jemisin 29).  Se infiere que este narrador sustituto (o narradora, ya que no se precisa el género de esta persona en ningún momento) tiene una conexión con el mundo de los muertos porque los distintos nombres que posee hacen alusión a personas que practican brujería relacionada con el mundo de los espíritus. Este narrador sabe que quien controla la palabra tiene el poder, por lo que decide usar su voz para hablar por las personas que no la tienen.

Justo esto último me lleva a hablar sobre la “moraleja” del cuento. Aunque no es una fábula, el narrador enuncia claramente el punto que ha estado intentando hacer con esta historia:

Cita The storytellers replacement 1En el cuento, esta fortaleza se traduce directamente en virilidad, lo ayuda a terminar de ligar la masculinidad frágil del rey y obsesión con el control y abuso de poder. Paramenter no logra nada por sí mismo porque está paralizado por el miedo de no poder consolidar su legado como hombre y como gobernante, pero irónicamente es ese miedo lo que lo lleva a fracasar en esas dos empresas.

El rey fracasa en su intento de ser un hombre viril en los términos que lo define la sociedad en la que habita y acaba siendo como el dragón macho, una sombra de lo que se esperaría que fuera:

Cita The storytellers replacement 2Este paralelismo entre los dos personajes expone las diferencias entre las expectativas y la realidad. Se rumora que los dragones deben de ser de un cierto modo, al igual que los reyes, pero no resulta ser así. En este caso, se insinúa que la dragona tenía características que son estereotípicamente masculinas, a diferencia del dragón macho, lo que lleva a cuestionar la veracidad de dichas preconcepciones. 

Paramenter no estaba contento con la versión de sí mismo que veían los demás, porque lo hacía parecer poco hombre y por lo tanto débil. El problema no es que la gente hablara sobre él porque al final ninguna de las cosas que dijeron era mentira, el problema es la presión para cumplir con las expectativas de género dictadas por la sociedad. El rey se pasa el cuento intentando encajar en una caja que no está hecha a su medida en lugar de ponerse a fabricar una caja nueva o, mejor aún, olvidarse de la caja por completo. Pero no me malinterpreten, aunque pueda parecer que Paramenter es la víctima de la historia en realidad es un ser muy egoísta que se aprovecha de otros individuos para alcanzar sus fines. La vanidad lo consume a tal punto que no le importa dañar a los demás con tal de alcanzar su objetivo, como cualquier político.

“The Storyteller’s Replacement” resulta relevante porque pone en evidencia la manera en que las dinámicas de género y de poder resultan injustas para ciertos individuos, pero creo que lo más brillante del cuento es el paralelismo que hace con estas cuestiones y el acto de narrar. Los cuestionamientos sobre quién tiene el poder de narrar historias sugieren que la construcción social del género y la idea del poder son ficciones, al igual que la historia que nos cuenta el narrador, y que varían dependiendo de quién las cuente.

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