Sentido de comunidad en Midsommar (2019)

Siempre me ha gustado el cine de terror, por alguna razón me entretiene en formas que otros géneros no lo logran, quizá tiene que ver con la cantidad de adrenalina y miedo que siento cada que me acomodo en mi cama a ver una nueva y maravillosa fuente de pesadillas. Hace poco Amazon Prime subió a su plataforma una de las películas que todo el mundo recomendaba ver el año pasado y cuyas imágenes se veían demasiado coloridas: Midsommar (2019) dirigida por Ari Aster. He de decir que la primera vez que vi una película dirigida por Aster, Hereditary (2018), tuve que verla prácticamente sin sonido de lo aterrada que estaba y eso me creó muchas expectativas sobre su nueva entrega. Realmente Midsommar no fue lo que esperaba, pero fue una experiencia increíble con una historia que incluso antes de llegar a los momentos más gráficos ya me tenía enganchada con la terrible relación de pareja en la que se encuentra la protagonista. Me impresionó que algo tan normal como una relación que prende de un hilo pudiera generarme tanto malestar y las cosas sólo se ponen mejores o, más bien, peores. 

La película trata sobre la deteriorada relación entre Dani (Florence Pugh) y Christian (Jack Reynor) quienes, tras la muerte de la familia de Dani, van en grupo a una pequeña comunidad en Suecia, Halsingland, para la celebración especial de verano. En esta entrada quisiera reflexionar sobre la idea de comunidad que se plantea en la película, que si bien conlleva aspectos que rayan en prácticas de una secta, hacen sentir bienvenida a una mujer cuya vida estaba hecha pedazos; esto contrasta con el individualismo del resto de los personajes que visitan el lugar.

Esta película toma situaciones de la vida cotidiana de una pareja que parecieran ser bastante normales, pero al verlo desde las distintas perspectivas de los involucrados se vuelve realmente incómodo para los espectadores presenciar cómo una relación prende de un hilo. Por un lado, la inseguridad de Dani por su inestabilidad emocional la hace susceptible a pensar que Christian quiere terminar la relación. Por otro lado, Christian juega el rol del novio incondicional a las malas, pues constantemente se queja con sus amigos de Dani y de cuánto quiere terminar con ella. Si bien es un lugar común en narrativas de parejas disfuncionales, tanto los protagonistas como todos a su alrededor están envueltos en un ambiente de tensión e incomodidad constante que se intensifica cuando casualmente Christian le dice que se irá todo el verano a Suecia. Mientras, nosotros como espectadores esperaremos un tanto nerviosos a que la situación se resuelva o explote. 

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© A24

Todo esto está además acompañado de los terribles ataques de pánico que Dani sufre a lo largo de la trama y que la obligan a aislarse aún más de su pareja y amigos. El duelo de Dani es altamente expresivo y duro de presenciar, pero quizá lo más terrible es que siente que debe hacerlo sola para no arruinar la diversión de los demás, haciendo que sus emociones tengan que ser completamente privadas ante el público feliz y despistado.

Debido a que sabemos que Dani no es realmente bienvenida en el grupo de Christian y sus amigos por los problemas de su relación, ella está con ellos, pero no es parte del grupo. Esto se puede ver desde que el inicio de la película, pero en especial cuando Christian decide invitar a Dani a Suecia con la esperanza de que no quiera acompañarlos, pero nadie más es parte de la decisión. Constantemente hay cortes de escenas entre el grupo de amigos, la pareja, y Dani sola, lo cual enfatiza el sentimiento de soledad al no tener familia ni alguien que realmente la apoye. Quizá el único en el grupo que intenta integrarla es Pelle, quien viene de Halsinglang, y en cierto modo también es un forastero. Un ejemplo de esto es durante los primeros minutos cuando Dani llega a una reunión de los amigos y durante los primeros momentos que está ahí la cámara nunca los muestra todos juntos. Dani y Christian aparecen reflejados en un espejo cerca del grupo de amigos, y nunca en conjunto con ellos. Posteriormente, sus amigos y Christian salen de la toma dejándola sola con Pelle. En repetidas ocasiones las tomas parten la convivencia entre Dani y el resto de los personajes.

En camino a Halsingland, la ruptura entre los personajes incrementa, mientras se adentran a la pequeña comunidad de la cual Pelle proviene, donde “todos hacen prácticamente todo juntos” (22:03) en contraste con el grupo de Christian donde cada quien va con intereses personales e incluso egoístas. Si bien la incomodidad dentro del grupo crece cada vez más al ser recibidos por la comuna, la tensión de la trama crece desmesuradamente cuando es claro que los miembros de esta comunidad no tienen las mismas costumbres que el grupo y los ven como forasteros. Entré en mucho conflicto en esta parte de la película, pues es claro que desde la perspectiva del grupo la otredad viene de la comuna, lo que ocasiona extrañamiento y rechazo. Aunque no se puede negar que es difícil ver las costumbres violentas de esta comunidad como algo normal y aceptable en un mundo donde estamos muy acostumbrados al individualismo. Sobre todo, creo que lo que hace más ajenas estas prácticas tanto al grupo como a los espectadores es el secretismo que se percibe de la comuna hacia los invitados y cómo incluso la comida o bebida que les ofrecen parece tener ocultos ingredientes que podrían alterar física o psicológicamente a quienes no pertenecen a la comunidad. Lo que me sorprendió es que más que unir a Dani y al grupo ante estas situaciones peculiares, el vínculo entre ellos, ya frágil, se desgasta aún más.

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© A24

Es curioso como el ambiente tan pintoresco e incluso algo idílico en la comuna contrasta tanto con el tono de la película cuando se encuentran en Halsingland. Para gente que está acostumbrada a las ciudades, los paisajes en la comuna, si bien se ven distintos a nuestra realidad cotidiana incrementan la sensación de otredad. Es curioso que Dani se siente más acogida por las otras mujeres en la comuna y por Pelle que por su propia pareja, quien parece pensar en sí mismo y nadie más. Pelle expresa que él también es huérfano, pero “jamás tuve la oportunidad de sentirme perdido, porque tenía una familia aquí, donde todos me acogieron y me levantaron … Siempre me sentí acogido. Por una familia, Una familia de verdad. Que es lo que todos merecen” (1:11:00 – 1:12:31). En la comuna duermen juntos, comen juntos, sufren juntos, ríen juntos y mantienen su comunidad entre todos, lo cual creo que es muy distinto a como muchos vivimos, incluso en familia. Dani participa en varias actividades con el resto de la comuna, cocina con ellas, habla con otras mujeres, es invitada a bailar en grupo y parece disfrutar de su estadía con ellas hasta que su grupo comienza a desaparecer y aspectos sectarios emergen en la comuna. Sin embargo, Dani no se siente cómoda ni siquiera con su pareja y cuando Pelle lo nota le expresa algo que es quizá una de mis líneas favoritas en la película: “¿te sientes acogida por él? ¿Se siente como un hogar para ti?” (1:12:51). Creo que es en ese instante cuando Dani se da cuenta de lo rota que está su relación con Christian pues no ha hecho nada para ayudarla a superar sus malos ratos ni para integrarla de manera adecuada al grupo.

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El climax de la trama y la tensión de pareja es cuando Dani descubre que Christian tiene relaciones sexuales con otra mujer mientras ella estaba participando en actividades con otras mujeres. Al presenciar su infidelidad Dani tiene un ataque de pánico y de nuevo intenta aislarse de la comunidad, pero las mujeres que la acompañaban no la dejan sola, al contrario, comienzan a hacer los mismos ruidos y expresiones que ella. De esta manera tan peculiar e impresionante de ver, las mujeres acompañan a Dani en su sufrimiento hasta que logra calmarse. En ese momento de la película no pude evitar pensar en lo distinto que es estar con alguien que sufre y acompañar a alguien en su sufrimiento, lo que me dio la idea para esta entrada. En la comuna, a pesar de los elementos que parecen ajenos y crueles, se piensa en todos y por primera vez en la película Dani no está sola ni tiene que esconderse para sentir lo que está sintiendo.

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Estoy muy consciente de que película no es un ejemplo que seguir, pero dentro de la incomodidad, la extrañeza y el miedo que me hizo sentir, también sentí un gran alivio en la escena que describí anteriormente. De alguna forma el apoyo que le ofrecen a Dani me hizo pensar en las redes de apoyo que a muchos les hacen falta y la tranquilidad que debe dar tener a quien sienta contigo y por ti. Midsommar es una película con una estética preciosa y hasta cierto punto ajena que nos pone en contacto con la otredad y plantea una posibilidad de integración ante esto que produce temor. La tensión en la relación de pareja y los elementos que aluden a sectas hacen de esta película una experiencia de incomodidad a veces inaguantable rodeada del proceso de duelo de Dani. Me parece acertado que la sensación de acompañamiento venga en un lugar donde debería sentirse como una extraña fuera de lugar, pues es claro que ni su relación ni su vida familiar han sido un lugar seguro para ella. A pesar de lo tétrico del lugar la sensación de comunidad en Halsingland es hasta cierto punto atractiva cuando estamos rodeados de tanto egoísmo en nuestras vidas.

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