Lo mínimo que podían hacer por el capitán de la Enterprise: el regreso de Jean-Luc Picard a las estrellas

Por Charlie Vargas

“No permita que lo asciendan. No permita que lo transfieran. No permita que hagan cualquier cosa que pueda alejarlo del puente de la nave, porque mientras esté ahí, puede hacer la diferencia”.

-James T. Kirk. Star Trek: Generations

Star Trek es una parte irremplazable de mi vida. Cuando era pequeño, una de mis primeras respuestas habituales a la pregunta ¿qué te gustaría ser cuando seas mayor? solía ser: “capitán de la Enterprise”. Mis primeros acercamientos a la franquicia creada por Gene Roddenberry tuvieron lugar a través de diversos episodios de The Next Generation, grabados en VHS, que se encontraban en mi hogar. Los viajes de la USS Enterprise NCC 1701-D capturaron de inmediato mi atención y me convertí en un miembro más de la tripulación al mando del capitán Jean-Luc Picard (Patrick Stewart) mientras cumplía con “su continua misión: explorar nuevos mundos, buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones, viajando temerariamente a donde nadie ha ido jamás”. Con el tiempo, fui descubriendo las distintas entregas que este universo ofrecía, tanto televisivas como cinematográficas, sin dejar de lado las historietas, novelas y videojuegos. Cuando una franquicia ha perdurado durante 54 años y contando, no resulta descabellado señalar que ésta tiene productos de mayor o menor interés para las numerosas generaciones que conforman su audiencia. La capacidad que ha tenido Star Trek para evolucionar y responder al contexto social dentro del que se emite cada entrega, sin olvidar la visión de un futuro optimista para la humanidad, es una de las razones de su continuo éxito.

Desde finales de 2016, la mayoría de las series de televisión que integran la saga se encuentran disponibles dentro del catálogo de Netflix. Esto coincidió con el inicio del rodaje de Star Trek: Discovery, la primera serie desde el final de Enterprise, allá en el lejano 2005. Durante la ausencia de nuevos episodios para la televisión, misma que duró 12 años, una nueva trilogía de películas vio la luz entre 2009 y 2016 bajo la dirección y producción de J.J. Abrahams. Los filmes mostraron una reinterpretación de los viajes de la tripulación al mando de James T. Kirk sin intentar borrar los acontecimientos de The Original Series, sino creando una línea de tiempo alternativa, con el propósito de que ambas entregas pudieran coexistir como parte del canon de la franquicia. Las nuevas producciones tampoco pudieron escapar de la opinión dividida, pues había aquellos que argumentaban que éstas no representaban “el verdadero espíritu de Star Trek”—aún me pregunto si será posible la existencia de algo así—pero una fracción de la audiencia que sí había disfrutado la versión alternativa comenzó a preguntarse si sería conveniente que The Next Generation, sucesora de la serie original, recibiera una ‘actualización’ parecida con el propósito de acercar a nuevas audiencias a los viajes de la Enterprise-D. Las especulaciones concluyeron en 2018 cuando Sir Patrick Stewart confirmó, en la convención de Star Trek que tuvo lugar en Las Vegas, que volvería a interpretar al icónico capitán Jean-Luc Picard en una nueva entrega, misma que se centraría en la vida del personaje, posterior a los eventos de Star Trek: Nemesis (2002).

Advertencia: Aquí termina la Zona Neutral. Los siguientes párrafos contienen spoilers sobre la nueva entrega.

Star Trek: Picard se estrenó el 23 de enero del presente año. A diferencia de sus predecesoras, la serie no utiliza historias episódicas, sino que cada capítulo va construyendo el viaje redentor de Jean-Luc Picard. El formato es el indicado para el desarrollo de esta nueva trama, pues nos muestra el paulatino retorno a las estrellas del otrora capitán de la Enterprise. Los personajes no pueden volver al espacio de forma inmediata, puesto que antes de embarcarse en esta empresa, tanto Picard como su tripulación deben descubrir una causa a la cual afiliarse y aprender cómo volver a formar parte de una tripulación. A pesar de estos cambios, la serie no duda en recordarnos de dónde viene, pues el primer capítulo inicia de una forma similar a la cual concluyó The Next Generation: con una partida de cartas a bordo de la Enterprise-D. Los jugadores son el almirante Picard y el teniente Data (Brent Spiner), quien le pregunta a su oficial superior “¿Por qué retrasa el juego, capitán?”, a lo cual recibe como respuesta “No quiero que el juego termine”. Este intercambio resonará a lo largo de la temporada, pues ambos personajes, además de ser de gran importancia para la trama, concluirán un capítulo de su historia e iniciarán otro.

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©CBS

La nueva entrega nos presenta un escenario poco explorado dentro de la franquicia: un derrotado y decadente Jean-Luc Picard viviendo su retiro. Si bien no es la primera vez que nos encontramos con el personaje pasando sus últimos años en la residencia familiar (TNG “All Good Things”), las circunstancias de su separación de la Federación de Planetas Unidos han cambiado de forma considerable. Durante el primer episodio se revela que el almirante dejó el mando de la USS Enterprise para coordinar la evacuación de los romulanos después de que una supernova destruyera su planeta natal (Star Trek 2009); sin embargo, la misión no se completó de la manera adecuada debido a una serie de circunstancias poco favorables. En primer lugar, esta especie ha fungido como una de las principales antagonistas a lo largo de las distintas entregas que conforman la franquicia; por lo tanto, otras tantas que integran la Federación se opusieron y amenazaron con abandonarla si se continuaban los esfuerzos. Del mismo modo, una insurrección de sintéticos (androides) en la colonia humana ubicada en Marte ocasionó pérdidas humanas masivas y destruyó la flota en construcción que se emplearía para trasladar a los refugiados romulanos. Estos eventos culminaron con la cancelación de la misión de rescate y con la prohibición de los androides. En un intento desesperado para convencer a la Flota de reanudar la encomienda, Picard presentó su renuncia si ésta no tenía lugar. Al final, la Federación decidió aceptarla y abandonar a su suerte a los refugiados.

Estos desplantes de intolerancia, prohibición y poca solidaridad entre especies contrastan con el futuro imaginado por Gene Roddenberry. No obstante, también permiten que la nueva serie sea efectiva. Si bien los personajes en Star Trek no están exentos de cometer errores, son contadas las ocasiones donde no encuentran una forma de solucionarlos; estas experiencias les permiten crecer como individuos. Star Trek: Picard elimina la ventana de crecimiento para su protagonista. Uno de los principales emisarios y defensores de la promesa de un futuro idílico, Jean-Luc Picard, se ha alejado del mundo tras sus fracasos, Ahora es un recluso en su residencia, describiendo su situación como: “No he estado viviendo. Simplemente he estado esperando morir”. El almirante no se recuperó de las situaciones adversas, sino que éstas lo derrotaron y confinaron en su morada. Este es un terreno casi desconocido para la franquicia puesto que rara vez nos ha permitido explorar la vida de sus protagonistas alejados del espacio.

Con el fin de ejemplificar ejemplificar la premisa anterior, recurriré al antecesor de Picard en el puente de la Enterprise tanto en televisión como en el cine, el capitán James T. Kirk (William Shatner). El elenco de la serie original tuvo su despedida en la pantalla grande con Star Trek VI: The Undiscovered Country (1991), pero los productores decidieron traer de vuelta a Shatner para mostrar el pase de antorcha de The Original Series a The Next Generation en la séptima producción cinematográfica, Star Trek: Generations (1994). En ésta vemos cómo Kirk queda atrapado en una distorsión espacial que les permite a las personas vivir sus fantasías sin envejecer. El capitán imagina un retiro donde tiene la posibilidad de formar una familia, escenario que no había logrado debido a su devoción hacia la exploración del espacio. No obstante, decide abandonarlo cuando Picard acude a él buscando ayuda para detener al villano en cuestión. Ambos capitanes logran salvar a la galaxia una vez más, pero Kirk muere en esta última misión. En otras palabras, los protagonistas de Star Trek mueren salvando el día o continúan viajando por la galaxia, no envejecen y decaen atormentados por sus errores del pasado.

De vuelta a Star Trek: Picard, parece que el almirante pasará sus últimos años lejos de ser el condecorado oficial que alguna vez conocimos, pero esto cambia cuando una Dajh (Isa Briones), busca asilo en su residencia después de ser atacada y ver a su novio asesinado. Mientras Picard ahonda en la identidad de la joven, descubre que podría estar emparentada con Data, quien se sacrificó para salvar a su capitán en Nemesis, por lo cual se encariña con ella. Sin embargo, antes de que concluya el primer capítulo, vuelven a ser atacados y Dajh es asesinada. La serie abre con recordatorios constantes de los fracasos que orillaron a Picard a retirarse y cierra la primera entrega con una nueva derrota para recordarle a la audiencia que el personaje ya no es el capitán de antaño. El asesinato y posible relación de la joven con su finado comandante se convierten en la motivación de Picard para resolver el misterio de la identidad de Dajh y sus asesinos.

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©CBS

Su investigación lo lleva a descubrir que la víctima es un androide y que sus perseguidores son miembros de la policía secreta romulana, el Thal Shiar, quienes buscan erradicar a los posibles androides restantes. Asimismo, Picard es avisado que los sintéticos se construyen en parejas, por lo cual debe buscar a la gemela restante, Soji, antes de que sea asesinada. Primero busca ayuda de la Flota Estelar, pero es rechazado por la almirante Kirsten Clancy (Ann Magnuson), puesto que considera que las suposiciones de Picard no son factibles y se rehúsa a brindarle apoyo. En vista de que la Federación de Planetas Unidos le ha dado la espalda, el antiguo capitán se ve en la necesidad de conseguir una nave y una tripulación fuera de la jurisdicción de la Flota.

La nueva tripulación de Picard está compuesta de personas a quienes la Federación también abandonó y, de alguna forma, se vieron afectadas por los fracasos del retirado oficial. En primer lugar, recluta a Raffi Musiker (Michelle Hurd), quien fungió como su primer oficial durante la evacuación romulana. No obstante, una vez que Picard presentó su renuncia, también Raffi fue expulsada de la Flota. Esto ocasionó que cayera en el abuso de sustancias y se alejara de su hijo. También se enlista la Dra. Agnes Jurati (Alison Pill), una experta en sintéticos, pero cuya división fue marginada después de la prohibición; esta misión representa la primera vez que Agnes viaja al espacio. Por último, el capitán Chris Ríos (Santiago Cabrera), quien está al mando de La Sirena. Ríos también perteneció a la Flota Estelar, pero decidió abandonarla cuando la nave en la que era primer oficial hiciera primer contacto con emisarios de un planeta de androides. Su capitán recibió la orden de asesinarlos para luego terminar con su propia vida. El oficial le señala a Picard que “no quiero volver a seguir a un heroico capitán cuya sangre termine derramada en el puente de la nave”, pero que le brindará sus servicios y su nave a cambio de una paga. La tripulación de La Sirena dista de ser la ideal, pero también es necesaria para la redención de Picard, pues tiene que convencer a sus integrantes acerca de su misión y de lo que ésta representa.

Me parece que la serie reconoce el potencial del grupo y del liderazgo del almirante mediante la escena en la cual emprenden su viaje y cierra el tercer capítulo. Si bien Ríos es el capitán, le cede a Picard la distinción de dar la orden que dará lugar a la travesía. En ese momento, mientras el oficial pronuncia ‘Adelante’ (Engage), 25 años después, la música compuesta por Jerry Goldsmith para la secuencia inicial de The Next Generation se escucha por primera vez en la televisión desde “All Good Things”, como diciendo “Bienvenido de vuelta a las estrellas, Jean-Luc”. Una secuencia que resulta conmovedora si se está familiarizado con este personaje.

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©CBS

Si bien el almirante adquiere nuevos aliados, la serie también marca el regreso de ciertos veteranos de la franquicia, pero sin caer en la explotación de la nostalgia. A la tripulación de La Sirena se le une Siete de Nueve (Jeri Ryan), quien fuera parte de la tripulación de la USS Voyager (Star Trek: Voyager). De manera similar a Picard, también abandonó la Flota Estelar para unirse a un grupo llamado Feris Rangers, una especie de vengadores intergalácticos que apoyan a las personas que la Federación ignora. Siete funciona como un opuesto al Picard, pues a pesar de separarse de la Flota por la falta de empatía y esfuerzos de ésta hacia los grupos más vulnerables, no se recluyó, sino decidió impartir justicia por su propia mano. No todos los personajes de la nueva serie tienen la función de recordarle al almirante sus fracasos, algunos se utilizan para recordarle a Picard sus aciertos. Este es el caso de Hugh (Jonathan Del Arco), un exborg que se dedica a reintegrar a la sociedad a otras víctimas del colectivo. Cuando se reencuentra con Picard, le recuerda que los primeros pasos hacia la recuperación los dio a bordo de la Enterprise (TNG “I, Borg”). La amable interacción entre Hugh y Picard, dos amigos que se reúnen después de un largo tiempo, le muestran a la audiencia el impacto positivo que el almirante logró a lo largo de sus viajes. Es uno de los pocos personajes que no le recriminan sus acciones del pasado, sino que le agradecen.

Tal vez la reunión más esperada por la audiencia más familiarizada con The Next Generation era la de William T. Riker (Jonathan Frakes) y Deanna Troi (Marina Sirtis), primer oficial y consejera de la Enterprise-D, con su antiguo capitán. El encuentro funciona porque no se limita a presentar a estos queridos personajes para evocar la nostalgia; Riker y Troi ayudan a que Picard termine de comprender que la galaxia necesita que vuelva ser el oficial que era antes de la fallida evacuación romulana. Su antigua consejera le señala que si desea que su plan para salvar a Soji y al resto de los androides funcione, tiene que “ser Jean-Luc Picard. Compasivo, paciente, curioso”. Sin embargo, ambos le insisten que debe permitir recibir ayuda de otras personas y no aislarse de la forma que lo ha hecho durante los últimos años: “Finge que nuestra mesa es la sala de reuniones de la Enterprise. Encontraremos la solución, juntos”. Los antiguos miembros de su tripulación, quienes aprendieron de él cuando sirvieron bajo su mando, utilizan las enseñanzas de su capitán para ayudarle a volver a ser el emisario de la versión más compasiva y tolerante de la Flota Estelar. El redescubrimiento de Picard no podría completarse sin la intervención de personajes afectados por sus fracasos, pero tampoco sin aquellos a quienes influyó para convertirse en mejores versiones de sí mismos.

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©CBS

Quisiera concluir esta entrada señalando que Star Trek: Picard funciona como una buena introducción a la franquicia para las nuevas audiencias. La serie no requiere que hayan visto The Next Generation o las otras entregas para entender las relaciones entre los personajes o los eventos a los cuales hace referencia; ésta nos proporciona toda la información necesaria a lo largo de los diez capítulos que integran la primera temporada. Del mismo modo, su gran acierto es alejarse del futuro idílico de Roddenberry, pues no se le puede acusar de ignorar la esencia de la franquicia. Al mostrarnos un futuro donde aún existe la intolerancia, la segregación, la falta de empatía y el miedo al ‘otro’, la nueva entrega resuena en los tiempos de incertidumbre que vivimos en la actualidad. No obstante, también nos recuerda que se necesitan líderes que defiendan las diferencias entre los individuos y que las vean como fortalezas para alcanzar nuestro máximo potencial, no como un motivo de rechazo, pues esto puede inspirar a otras personas a preservar esta visión. Si estos son los últimos viajes de Jean-Luc Picard, me parece que son lo mínimo que podían hacer por el capitán de la Enterprise: una travesía final a través de la galaxia mostrando por qué se le considera como uno de los mejores embajadores de esa mejor versión de la humanidad con la que soñó Gene Roddenberry.

Charlie Vargas

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