Privilegio, raza y clase social en Little Fires Everywhere (2020)

Little Fires Everywhere (2020) es una miniserie de Hulu, basada en la novela homónima escrita por Celeste Ng. El conflicto de la trama se desarrolla a partir de que Mia Warren (Kerry Washington) y su hija Pearl (Lexi Underwood) se mudan a Shaker Heights, un utópico vecindario en Ohio, donde conocen a Elena Richardson (Reese Witherspoon), quien les renta una casa e incluso le ofrece empleo a Mia. Las vidas de los miembros de estas dos familias comienzan a entrelazarse peligrosamente hasta el día en el que la casa de los Richardson se ve consumida por un gran incendio (esto no es un spoiler, es literal la primera toma de la serie). 

Vi la serie sin haber leído la novela en la que se basaba pero, al terminar los ocho capítulos me quedé con ganas de más y decidí empezar el libro. Enseguida me llamó la atención que no se menciona la raza de Mia y Pearl, cuando en la serie son dos mujeres negras y esto resulta relevante no sólo temáticamente sino también en distintos momentos de la trama. Con la ayuda del internet descubrí que la autora decidió no especificar la raza de Mia y Pearl (aunque originalmente quería hacerlas negras), porque ella es una Estadounidense con ascendencia asiática y sentía que no era la indicada para retratar la experiencia de las mujeres negras. En la serie, el involucramiento de Kerry Washington en la producción junto con la elección del elenco, permitieron ahondar más profundamente en los temas raciales que se presentan en la novela. Si bien creo que tanto la serie como el libro de Celeste Ng tienen como tema central la maternidad y las diferentes maneras de ejercerla, la serie destaca enormemente por discutir y denunciar instancias de privilegio que ocurren en la vida diaria. Es por esto que en esta entrada analizaré la relación entre maternidad, raza, clase y privilegio, así como la delgada línea entre altruismo y manipulación.

En primer lugar, hablaré sobre el privilegio en la maternidad y cómo la experiencia varía en relación al grado de privilegio que tiene una mujer o una familia. La primera madre que conocemos en la serie es Elena, una mujer casada que tiene cuatro hijos: Lexie, Trip, Moody e Izzy. Esta última no fue deseada y Elena la resiente y la trata de manera distinta a sus hermanos. Por otro lado tenemos a Mia, quien había acordado ser madre subrogada para los Ryans pero, al saberse incapaz de entregar al infante al momento del nacimiento, finge que perdió al bebé y huye, lo que la lleva es experimentar una vida nómada con la preocupación latente de que alguien descubra su pasado. También tenemos a Bebe Chow, una mujer asiática que no habla inglés a la que su novio abandona en cuando averigua que está embarazada. Con depresión posparto y sin dinero para alimentar a May Ling, decide dejarla en una estación de bomberos para que tenga una oportunidad de sobrevivir. Cuando Bebe se recupera y consigue un empleo, busca recuperar a su hija. Finalmente, tenemos a Linda McCullogh, la mejor amiga de Elena, quién está en proceso de adoptar a Mirabelle después de años de intentar concebir infructuosamente; es importante precisar que esta bebé resulta ser May Ling, la hija de Bebe.

arbol lil fire blanco

 

Después de esa extensiva descripción me gustaría analizar cómo influyen las cuestiones monetarias en la maternidad de cada una de estas mujeres. Tanto Mia como Bebe han sufrido problemas económicos a lo largo de su vida. De hecho, Mia acepta ser madre subrogada porque le ofrecen el dinero suficiente para pagar la universidad. En contraste, Elena y Linda tienen a su disposición todos los recursos necesarios para criar a sus hijos. Esto no necesariamente las hace buenas madres, pero sin duda hace que atraviesen menos dificultades en algunos sentidos, como Mia lo explica: “Todas las madres tienen dificultades, el dinero las esconde. Puedes contratar una niñera o un tutor, salir de vacaciones, pero no puedes ponerle un precio al amor de una madre por su hijo”. Entonces, cuando los intentos de Bebe Chow por recuperar a su hija devienen en un juicio que también involucra a Elena y Mia, vemos un lado muy desagradable de las maternidades adineradas y privilegiadas. En un punto Elena intenta pagarle a Bebe por su bebé (justo como los Ryan intentaron pagarle a Mia) y los McCullogh argumentan que ellos deberían de tener la custodia porque tienen los medios para solventar la crianza y Bebe no. Entonces, ¿El estatus económico otorga automáticamente el derecho a la maternidad? ¿El privilegio económico otorga el derecho de manipular los cuerpos y las vidas de personas menos privilegiadas? Se trata de una situación injusta que evidentemente se resuelve a favor de los ricos, de los blancos. Es un retrato bastante preciso de cómo funciona la sociedad actual y de los prejuicios que se encuentran arraigados en ella. Me parece que el mensaje aquí es que la maternidad no debería poder comprarse con dinero. Sí, el juicio se resuelve a favor de la familia adinerada pero es justamente para retratar la impotencia y la injusticia a la que el sistema capitalista (un sistema que incluso te permite comprar bebés) somete a las mujeres menos privilegiadas.

Ahora bien, justo con el tema de ser madres, me gustaría hacer una pequeña digresión para hablar sobre la maternidad no deseada. Si bien en la serie hay mujeres que gozan de privilegios en su maternidad al tener cierto color de piel o un estatus económico elevado, no hay que perder de vista que las mujeres en general no son privilegiadas ante los hombres. Durante un episodio lleno de flashbacks que nos muestran el pasado de Mia y Elena, esta última declara que no quería tener un cuarto bebé, pero en ese momento era imposible e impensable el abortar y su esposo insiste en que lo tenga, por lo que continúa con el embarazo y debe sacrificar su trabajo soñado. Esto marca permanentemente la relación entre Izzy y Elena: cada vez que ve a su hija recuerda los sueños que se vio obligada a sacrificar. Es inevitable comparar esta situación con el aborto de Lexie, la hija mayor de los Richardson. Con el sueño de convertirse en actriz y habiendo sido aceptada en Yale, Lexie decide que no está lista para ser madre y prefiere terminar el embarazo. Claro, Lexie tiene el dinero suficiente para costear el procedimiento y eso ayuda mucho a su situación, pero de igual manera me parece un paralelismo relevante entre madre e hija que muestra la importancia de la maternidad deseada y cómo el tomar decisiones sobre nuestro cuerpo no debería ser un privilegio masculino.

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© Walt Disney Television

Ya hablé sobre el privilegio que otorga pertenecer a ciertas clases sociales  pero ahora me gustaría hablar sobre las distintas representaciones raciales en la serie, en particular los casos de Mia, Pearl y Bebe porque cada una de estas mujeres enfrenta al menos una situación en la que se le trata distinto por su raza. Mia vive en un constante miedo de enfrentarse a la policía no sólo por lo que ocurrió con los Ryans, sino porque sabe que las autoridades le darán un trato diferente por ser negra. Se trata de una situación nada alejada de la realidad. Por otro lado a Pearl no la dejan registrarse en clases avanzadas porque creen que no es suficientemente inteligente por su color de piel. La serie retrata estas situaciones y esto nos permite observar (por si aún quedaba duda) que ciertos orígenes o colores de piel gozan de más o menos privilegios de manera injustificada

El ejemplo más claro de esto ocurre en el episodio “70 centavos”. En un flashback, vemos que Bebe va a la tienda a intentar comprar leche para alimentar a May Ling, pero al momento de pagar se da cuenta de que le hacen falta 70 centavos. La dependienta, una mujer blanca, le grita, la insulta y la corre de la tienda. Por otro lado, en ese mismo capítulo pero en el presente, Izzy toma un autobús después de una desastrosa noche en el baile y se da cuenta de que le faltan 70 centavos para pagar el boleto. El conductor la deja subir de todos modos. La serie en general nos hace simpatizar con Izzy porque su madre no la quiere, porque se siente sola, porque sus compañeros la molestan por ser lesbiana; aun así, ella sigue contando con más privilegios que Bebe por ser blanca y rubia. Y no se trata de enemistar unas mujeres contra otras sino de evidenciar que la raza sí importa y que desgraciadamente hace la diferencia en el resultado de diversas situaciones. Montones de veces escuchamos decir a las mujeres blancas de la serie que la raza no importa o que ellas no la ven, pero esto es únicamente porque jamás se han visto en una situación de discriminación por su color de piel.

Entonces, discutir cómo funcionan las maternidades, la clase social y la raza en esta serie nos ayuda a entender un poco más la motivación detrás de las acciones de las personajes. Las cuestiones que aquí discuto no son invisibles para las mujeres que aparecen en la serie, al contrario: aquellas que gozan de privilegios los aprovechan lo más que pueden para intentar salir adelante y triunfar en la vida y es por eso que me gustaría hablar de altruismo y manipulación. Varios actos en esta serie se presentan disfrazados de “buenas intenciones” pero en realidad son respuestas a impulsos egoístas; por ejemplo, Elena acaba rentándole la casa a Mia porque se siente culpable de haber pensado que era una vagabunda y haberla denunciado a la policía o los McCullogh que se presentan como salvadores de May Ling al adoptarla y darle una buena vida sin importar su raza cuando lo cierto es que sólo lo hacen porque no pueden tener bebés. En esta serie, las personas privilegiadas usan a las demás a su conveniencia, en la mayor parte de los casos, y sin remordimiento, lo que nos hace reflexionar en cuanto a temas de raza y clase. Los McCullogh dicen que “no ven razas” porque las invisibilizan a su conveniencia: dicen que les importan las raíces chinas de May Ling pero le cambian el nombre a Mirabelle (algo así como lo que hicieron los conquistadores europeos con todos los lugares de América). Es una forma de “altruismo” bastante manipulativa ya que sólo ayudan a alguien si van a recibir algo a cambio. La serie no ofrece soluciones o consecuencias para este tipo de comportamientos, simplemente se limita a mostrarlos, lo que resulta muy importante porque justo el evidenciar que existen es el primer paso para intentar combatirlos.

La miniserie Little Fires Everywhere logra producir una historia diversa y relevante que muestra y contrasta distintos puntos de vista y distintas maternidades. En muchas ocasiones las situaciones provocan cuestionamientos que no resultan fáciles de resolver en términos binarios y esto incita a la reflexión. Creo que es muy importante hablar de esto temas en todo momento, pero incluso más ahora con todos los movimientos sociales y las políticas restrictivas que están surgiendo en el mundo y reflexionar sobre los privilegios que podemos llegar a tener y la manera en la que los ejercemos con otras personas.

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