Sobre el amor entre amigas: El abanico de seda (2005) [Reseña]

Marycarmen Rubalcava Oliveros

Aunque podría dedicar un sinfín de páginas a aquellas amistades a quienes les agradezco sus cuidados y cariños a través de la escritura, en esta ocasión me gustaría hacer una reseña de “El abanico de seda”. Pensé en escribir sobre esta novela porque manifiesta doblemente expresiones de cariño entre amistades. Por un lado, es un libro que inicia con la dedicatoria que me escribió A., a quien admiro y quiero profundamente, y quien me abraza siempre a la distancia con sus letras. Por otro, retrata la historia de una amistad tan bella como trágica que inició en la China del Emperador Daoguang (1820-1850).

El abanico de seda (2005) de la escritora Lisa See, cuenta la historia de Lirio Blanco y Flor de Nieve, dos niñas que unieron sus vidas para ser laotong ─alma gemela─ en una ceremonia ancestral en la que se prometieron ser “…como dos flores del mismo jardín. Nunca nos alejaremos, nunca habrá ni una sola palabra cruel entre nosotras. Seremos almas gemelas hasta el día de nuestra muerte…” (71). Es una novela que narra de manera íntima su crecimiento de niñas a mujeres a través de cuatro etapas: sus años de hija, años de cabello recogido, años de arroz y sal, y por último, los años de recogimiento.

El libro reúne las tradiciones ancestrales de manera cuidadosa para explicarlas a un público desinformado que poco, o nada, sabe sobre China. Aunque precisamente ese desconocimiento puede llevarnos a creer que es sólo una novela cruel, con costumbres injustas para las mujeres, me parece que esta premisa descarta la posibilidad de leer a las protagonistas como sujetos que resisten desde el amor entre amigas, pero que también erran y se lastiman, como seres complejos que están lejos de la pasividad con la que se juzga a las víctimas.

El abanico de seda refleja el ambiente patriarcal que actúa con brusquedad sobre las mujeres, violencias que no pueden pasar desapercibidas bajo el supuesto de ser las costumbres del lugar y época; sin embargo, la escritora se muestra inquieta y transmite su inconformidad. Lirio Blanco y Flor de Nieve gozan de una voz propia que cuestiona su entorno y privilegia sus sentires. Además demuestran que, como a muchas, también a ellas las cuidan sus amigas.

Lisa See cuenta la historia a partir de dos recursos narrativos. El primero, es la voz de Lirio Blanco, quien a sus ochenta años confiesa: “tengo toda una vida por contar; ya no tengo nada que perder y pocos a los que ofender” (9). El segundo, quizá más interesante recurso, es el nu shu, un código secreto de escritura utilizado sólo por mujeres que apareció hace mil años y se comunicaba en un abanico, pañuelo o papel, que podía pasar de mano en mano sin siquiera despertar la curiosidad de los hombres. Es con mensajes de nu shu, escrito en un abanico, que Lirio Blanco y Flor de Nieve logran fortalecer su amistad.

A modo de autobiografía (ficticia), Lirio Blanco relata su vida, que no puede entenderse sino a través de su relación con Flor de Nieve. Sus recuerdos comienzan en los años de hija: “era una niña mediocre, que vivía con una familia mediocre, en un pueblo mediocre” (16). Pasó una infancia tranquila, aprendió a realizar las labores domésticas, estudió el nu shu, las artes, y sospechó la importancia de tener unos lotos dorados bien logrados ─el vendado de pies le garantizaría un buen matrimonio que mejoraría su posición social─.

Durante el proceso de vendado (un episodio detallado con gran dolor) Lirio Blanco tiene la opción de ser hermandada con otra niña con quien compartía año de nacimiento, día de inicio del vendaje, y otras características que demostraban su armonía, tenía la oportunidad de encontrar una laotong. Esta unión era más fuerte que cualquier otra, incluso la de un futuro esposo pues “la relación con una laotong se establece por decisión propia, con el objetivo de lograr una camaradería emocional y una fidelidad eterna. En cambio, la boda no se celebra por decisión propia y sólo tiene un objetivo: engendrar hijos varones” (59).

Destino o no, las vidas de Lirio Blanco y Flor de Nieve quedarán unidas para siempre. Su hermandad se desenvuelve como un testimonio de que la amistad entre mujeres, al contrario de lo que muchos piensan, siempre ha existido. El abanico es el único espacio en el que se muestran vulnerables, el único refugio en donde pueden discutir su vida desde su experiencia como mujeres, hijas, esposas, madres, suegras, nueras y amigas (una lista no exhaustiva). Su correspondencia guarda una sola obligación: tomarse el tiempo de entenderse en el contexto, pues de lo contrario, el nu shu puede malinterpretarse.

En los años de cabello recogido, los cuales registran su juventud, su amistad evoluciona para enfrentar los cambios de sus nuevas vidas, pues ambas inician los rituales de casamiento. En el transcurso, se revela el secreto familiar de Flor de Nieve. A pesar de que su bisabuelo había sido funcionario imperial ─lo que garantizaba una gran posición social─, su padre era un adicto a la pipa (opio), provocando deshonor en su familia. Flor de Nieve sufriría las consecuencias de la desventura de su padre pues la “desgracia familiar” la imposibilitaría para tener un buen matrimonio, al contrario de Lirio Blanco, quien se integró a una familia bien posicionada.

De manera sutil, la escritora Lisa See analiza el impacto de la (falta de) comunicación en una relación, hecho que, a mi parecer, logra problematizar las relaciones de amistad. Por primera vez hay una reflexión que va más allá del amor entre amigas, porque aunque Lirio Blanco declaró “Flor de Nieve era mi alma gemela para toda la vida. Yo le profesaba un amor mayor y más profundo que el que jamás sentiría por mi esposo” (147), queda en el aire la gran pregunta si sólo el amor es suficiente para una amistad, o quizá de manera más precisa, qué conlleva amar a alguien sin ser realmente almas gemelas.

Casi como si la suerte quisiera poner a prueba la armonía de las protagonistas, ambas quedan embarazadas con tan solo unas semanas de diferencia, comenzando así los años de arroz y sal. La maternidad será la raíz de múltiples preocupaciones que las impulsan a escribir. Flor de Nieve encara una vida más complicada en la que se entrecruza la falta de recursos, su condición de mujer, y los problemas de salud que se revelaron durante sus embarazos. Las reflexiones de Lirio Blanco advierten la preocupación por su laotong, cuestionándose constantemente su felicidad.

Sin ser un recuento histórico de la Rebelión Taiping (1850-1864) la escritora rememora el evento dedicándole algunos capítulos. Cuando la rebelión estalla, Lirio Blanco y Flor de Nieve deben huir juntas a las montañas para esconderse. En la cordillera, las protagonistas deben lidiar con sus desacuerdos, mismos que resaltan sus diferencias; no obstante, la angustia compartida las obliga a formar una alianza, incluso con otras mujeres, que las protegerá en el campamento.

Cuando ambas regresan a casa, hay un pensamiento que está presente: ¿su amistad es suficiente aún cuando viven de manera tan diferente? Cuando Lirio Blanco recibe el abanico sobre las novedades de Flor de Nieve, olvida la regla más importante del nu shu (leerlo en contexto para poder descifrarlo correctamente), y cuando lo abre sólo entiende: “no puedo ser lo que tú deseas. Ya no tendrás que oír mis quejas. Tres hermanas de juramento han prometido amarme tal como soy…” (271). Lirio Blanco se aferró a leer el abanico como una carta de despedida. Para ella el mensaje era claro, su amor se había acabado y Flor de Nieve la había sustituido, había roto su promesa de ser almas gemelas. No llegó a entender las consecuencias de su error hasta que una enfermedad amenazaba la vida de su laotong. Pero antes de su arrepentimiento se transformó en una mujer rencorosa y, en su dolor, justificó la humillación hacia Flor de Nieve, pues disfrazó su desprecio como algo legítimo por la supuesta traición.

Cuando Flor de Nieve está a punto de morir, Lirio Blanco la visita. En su reencuentro parecen volver en el tiempo para ser las amigas que fueron cuando eran niñas, cuando el amor les bastaba. Pero el cariño no es suficiente para salvarlas,  Flor de Nieve muere y una parte de Lirio Blanco se va con ella. Cuando las amigas de Flor de Nieve, las mujeres con quienes habían formado una alianza en las montañas, explican su sufrimiento por el desprecio de su laotong, Lirio Blanco escucha el verdadero mensaje del abanico, percatándose que no estaba ni cerca de haberlo interpretado correctamente.

Lirio Blanco escribe en sus años de recogimiento desde la culpa por haber lastimado a quien más amaba, esos años son el tiempo que le tomó escribir su historia y declarar su amor hasta terminar con una disculpa: “…si los muertos tienen las mismas necesidades y los mismos deseos que los vivos, espero que me oigan Flor de Nieve y los otros que lo presenciaron todo. Escuchad mis palabras, por favor. Os ruego que me perdonéis” (311).

El abanico de seda es una novela conmovedora que entrega una historia de amor entre amigas sincera y trágica. Lisa See construye personajes femeninos multidimensionales que se alejan del estereotipo, pues al mismo tiempo que aman y son gentiles, pueden odiar y humillar. Además, intencionalmente o no, explora los límites de las relaciones de amor entre amigas, pues el amor no es suficiente si no hay responsabilidad afectiva, comunicación y empatía.

De alguna manera, rompe con el mito del amor romántico entre amistades.

Marycarmen Rubalcava Oliveros

P.D. Gracias a C.A por sus comentarios, eres una luz. Te amo.

Libro citado:

 See, Lisa. El abanico de Seda. Ediciones Salamandra. 2005. Impreso.

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