Mexican Gothic (2020) de Silvia Moreno-García: Entre género(s) y geografía

Por Camila Navarrete

Mexican Gothic, la novela más reciente de la autora mexico-candiense Silvia Moreno-García, nos coloca desde sus primera páginas en la Ciudad de México en el año de 1950: una versión colorida, social de ésta, pues su protagonista escapa de una fiesta de disfraces. Noemí, una mujer de veintidós años proveniente de una familia acomodada, no tiene problemas en dividir su tiempo entre fiestas y sus estudios universitarios, aunque, debido a su género, época y estatus social, otros cuestionan su lugar en cada uno de estos espacio por virtud del otro. Tal estado liminal volverá a iluminar los conflictos centrales de la trama.

La zona de Hidalgo en la que se basa la novela

Como lo anuncia su título, el texto se vale de convenciones góticas, y en un inicio toma más de la tradición inglesa, en particular de las novelas de Daphne du Maurier y las hermanas Brontë. De manera similar a la protagonista de Rebecca de du Maurier, la prima de Noemí contrae matrimonio con un hombre inglés mayor, con quien se muda a una mansión aislada en el campo, sólo que en esta novela dicho lugar se encuentra en Hidalgo, México y no en Cornwall, Inglaterra. Noemí, después de recibir un mensaje urgente de su prima, Catalina, se ve forzada a dejar la ciudad para visitar por primera vez dicha mansión y a la enigmática familia Doyle. Durante su llegada, el texto regresa a tales convenciones con la descripción del lugar: “un casa antigua en la cima de una colina, con neblina y luz lunar, como un grabado sacado de una novela gótica; Cumbres borrascosas y Jane Eyre, esos eran los libros que le gustaban a Catalina” (40).[1] A pesar de encontrarse en las montañas de Hidalgo, la mansión lleva el nombre anglo de “High Place” y Noemí se entera que varios miembros de la familia no se pueden comunicar con la gente del pueblo adyacente llamado “El Triunfo”, pues no hablan español.

No es gratuito que Moreno-García se base en una tradición del gótico anglosajona. Mientras la protagonista investiga la misteriosa condición de su prima, se entera que los Doyle inmigraron a México para establecer compañía minera a finales del siglo XIX, la cual perdieron debido a la Revolución. Poco a poco, se va desenterrando una historia de explotación y racismo de la familia Doyle hacia los habitantes, que se extiende a su interacción con Noemí. En un momento, el patriarca, Howard Doyle, compara los rasgos racializados de Noemí contra los de su prima, después de haber pedido su opinión acerca de “la mezcla de clases raciales superiores e inferiores” (33),[2] un discurso eugenésico que incomoda y horroriza a la protagonista. La novela usa sus consideraciones del género gótico inglés para explorar políticas y actitudes colonialistas que han afectado a la historia México.

Por otra parte, desde su posición como una mujer mexicana de origen mazateco, Noemí es capaz de servir como un puente entre el mundo de la mansión y el del pueblo, por lo que puede traer un desdoblamiento del estado de las cosas. Por una parte, ella menciona que es subestimada a menudo por ser mujer, más aun en una época donde su país no le había otorgado el voto, pero encuentra maneras para usar esto a su favor dentro de High Place. Un aspecto clave para el desarrollo radica en cuáles conversaciones suceden en inglés y cuáles en español, dos idiomas que Noemí domina, a diferencia de la mayoría de los Doyle—desafortunadamente, Moreno-García no intentó publicar la novela en español por falta de interés y no existe una traducción hasta la fecha—. De manera similar, los viajes entre la mansión y el pueblo proveen oportunidades únicas a Noemí para descifrar los misterios de High Place, junto con el “intermediario” oficial de la familia, Francis. Es precisamente esta posición intermedia y liminal la cual permite que los personajes develen la relación parasítica que los Doyle han entablado con el campo mexicano a su alrededor.

Mientras que en novelas góticas clásicas como Jane Eyre, el antagonista es un Otro ajeno a la cultura inglesa, a menudo proveniente de las colonias marginales, Mexican Gothic desplaza su enfoque hacia una protagonista mexicana que se enfrenta a los horrores del colonialismo inglés. Aunque en la segunda mitad la novela da un giro hacia el género del horror, las convenciones góticas sirven para establecer a los Doyle como una fuerza ajena al mundo de Noemí, de manera que Moreno-García logra explotar y subvertir estas convenciones de siglos pasados para ofrecer nuevas posibilidades para el género.

Camila Navarrete

Notas:

[1] Original: “an old house atop a hill, with mist and moonlight, like an etching out of a Gothic novel; Wuthering Heights and Jane Eyre; those were Catalina’s sort of books” (40).

[2] Original: “What are your thoughts on the intermingling of superior and inferior types?” (33).

Bibliografía:

Moreno-García, Silvia. Mexican Gothic. Del Rey Books, 2020.

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